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Dirty little secrets | Priv. [+18]

Mensaje por Jung Dae Hyun el Vie Ago 02, 2013 1:57 pm

Se pasó una mano por el rostro mientras dejaba que el automóvil le llevara a su destino, a su horrible y espantoso destino. Tan solo pensar en lo mucho que tendría que aguantar a su jefe le hacía revolver el estómago y realmente ya no quería sentir más aquello, no con el dolor de cabeza que se traía en esos momentos.  Había estado evitando al mayor desde ya algún tiempo, ¿Cómo lo había logrado?, tan solo se había estado ahogando de trabajo estas últimas semanas, no solo con el grupo en que participaba en el escenario, sino también con los clientes que salían de restaurantes finos, callejones oscuros o moteles de una pasada.  Sabía que su cuerpo no soportaría mucho pero, al menos se estaba algo de tiempo suficiente para pensar y acomodar sus ideas de como poder enfrentarle después. Se estremeció un poco en su asiente y miró al conductor que de vez en cuando le veía de reojo por el retrovisor, bufó un poco molesto y mejor miró por la ventana el ocaso que se asomaba entre los edificios, esa mirada de simpatía le causaba aún más nauseas porque sabía que estaba en grandes problemas.

Sabía que había sido una tremenda estupidez haberse estado escondiendo del jefe,  que con simples recados de, "No puedo atender la cita pues tengo ensayo, o tengo más información que buscar, o un  juro que tendré algo bueno esta vez" no eran suficientes y el jefe se impacientaba. Pero Daehyun tenía sus motivos, grandes y muy poderosos que lo detenían de ir de bocón con su jefe, por eso había necesitado tiempo, aunque a pesar de todo, al final no tenía nada para poder defenderse, solo ese dato que el mimo se había jurado guardar para sí, así que, seguramente si al borde del abismo no se le ocurría nada para salvar su pellejo estaba definitivamente muerto, lamentablemente no sabía si podía usar la palabra literalmente en esa situación.

-Ya llegamos…será mejor que te apresures.- la voz del conductor le sacó de sus pensamientos, asintió ante sus palabras y murmuró un leve gracias bajando del automóvil. Suspiró observando el tan bien escondido Casino, la primera vez que había llegado ahí fue en busca de una esperanza para ayudar a su familia, su querido grupo y aunque ahora ellos estaban a salvo, para él ahora cualquiera rastro de esperanza y de ilusión se había borrado por completo. Entró y se fue abriendo paso entre la gente, notando las miradas que cada persona le enviaba, odio, curiosidad, interés, deseo. No era algo fuera de lo común para él cada vez que entraba ahí, ya estaba más que acostumbrado a ese tipo de miradas y a pesar de que las náuseas parecían aumentar con ellas prefería mostrarse impasible para todos. Porque él era demasiado perfecto para mostrar alguna debilidad frente a gente tan mundana y podrida, justo como lo estaba él mismo en el interior. Un par de brazos en su cintura le detuvieron su andanza hacia los salones privados en el tercer piso, casi pierde el balance en las escaleras pero estos mismos brazos le mantuvieron en su lugar. Giró levemente el rostro y se encontró con una cara conocida, uno de sus tantos “deslices”.  –Lo lamento, pero esta vez llevo prisa…tal vez después.- sonrió de medio lado y se soltó de su agarre ganándose un gruñido de frustración, aunque hubiese podido tomar eso como excusa y pudo haberse salido de ahí, ya era tarde, las cámaras seguro lo harían captado.

Llegó hasta la  última oficina sin mucho ánimo, suspiró tratando de no traicionarse a sí mismo y tomando la perilla entró con cuidado. Inmediatamente cerró la puerta y se acercó hasta el escritorio donde tras éste, un par de ojos le miraban con atención. –Ya estoy aquí…¿Qué es lo que quieres?.- ya lo sabía, era una pregunta un poco innecesaria pero…debía mantener las apariencias o se quebraría su truco que ahora parecía tan frágil como el cristal. –Tuve que cancelar varias citas…no soy tu puta personal para que me llames cada que se te da la gana.- tenía que seguir hablando como normalmente lo hacía, arrogante, presumido y desafiante, no podía dejarse caer tan rápidamente. Después de todo, su mejor especialidad era la de fingir y convencer.


Última edición por Jung Dae Hyun el Vie Ago 23, 2013 6:26 am, editado 1 vez
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Re: Dirty little secrets | Priv. [+18]

Mensaje por Kim JaeJoong el Sáb Ago 03, 2013 3:23 am

Algo no andaba bien aquí y como Jae estaba acostumbrado a tener control de todo, esta anormalidad que encontraba no le gustaba para nada. Un gesto de desprecio se formó en su rostro al saber que el motivo de su incomodidad era esa perra que tenía como “asistente”. Si es que no fuera realmente bueno en su trabajo, hace mucho que lo hubiera expulsado de su lado. Pero aún así, como si se tratara de algún tipo de fuerza extraña, jamás podía darle el puntapié final que lo separaba de él. Alguna vez se planteó el hecho de que pudiera estar experimentando algo así como una relación de dependencia, pero luego bufaba y negaba con la cabeza, porque eso sería completamente idiota de su parte. JaeJoong no dependía de nadie para alcanzar lo que quería, no lo había hecho en el pasado y no lo iba a hacer ahora. No cuando por fin estaba alcanzando de a poco todo lo que se propuesto una vez en su vida. Tanto en su vida pasada como Garfio como ahora como artista. Una lenta sonrisa de lado se le formó en su rostro, mientras que iba de nuevo a tocarse la mano donde una vez estuvo aquel garfio, era como un tic nervioso que tenía, porque necesitaba comprobar que aquella cosa horrible ya no estuviera allí.

Miró su reloj y notó que pronto sería la hora en que su pequeño esbirro debería de venir a verlo después de ¿Cuánto tiempo? ¿Semanas? ¿Meses? De sólo pensarlo hacía que JaeJoong quisiera romper algo, porque ese maldito cabrón creyó que podría esconderse de él y eso era aún peor puesto que levantó grandes sospechas en él. Sólo había una razón que podría tener alejado a Dae Hyun de sus garras y eso era que definitivamente sabía algo pero que lo quería mantener oculto de él. ¿Qué como había llegado a esa conclusión? Pues era bastante simple, Jae lo conocía demasiado bien y podría verlo en sus ojos si es que en algún momento le estaba ocultando algo. Era fácil de detectar una mentira en el rostro del muchacho, para otros podría ser un perfecto actor, ese aire de inocencia que le rodeaba engañaba a cualquiera, no así a JaeJoong. Después de todo, era él quien lo salvó, quien le ayudó cuando lo necesitaba. Se podría decir que lo moldeó de manera que le fuera fiel y jamás le pudiera mentir.

Pero ahora lo estaba evitando, no había duda de ello y eso quería decir que le ocultaba algo. Por eso cuando lo citó hoy aquí, no dejó que le diera otra excusa, su pedido fue claro “o vienes o voy por ti y si lo hago, no será bonito”. Era claro que algo andaba mal como para que él tuviera que recurrir a ese tipo de amenaza, pero ya no dejaría que le viera la cara. Se sentó entonces detrás de su escritorio y contempló la ventana, cómo la vida de aquellos seres inferiores transcurría monótonamente. Un vistazo de reojo a las cámaras de seguridad le dijo que quien esperaba estaba llegando y entonces él se giró para quedar mirando hacia la puerta. Su sangre hirvió de rabia cuando el mocoso se tomó el atrevimiento de entrar sin llamar, pero no dijo nada, sólo esperó. Sus ojos se angostaron al segundo que las primeras palabras salieron de su boca, sintiendo un poco incrédulo y renuentemente complacido de notar ese tono de suficiencia en su voz a pesar de que Dae Hyun sabía que estaba metido en mierda profunda.

―Dae, Dae, Dae, ¿Qué voy a hacer contigo, eh? ―dijo el hombre, mientras se levantaba de su asiento y le hablaba como si estuviera regañando a un niño chiquito y no un hombre crecido de veinte años. Caminó hasta sentarse delante de su escritorio y luego se sentó en el borde, cruzándose de brazos mientras que le miraba. Le hizo señas con un solo dedo para que se acercara y esperó pacientemente a que el otro obedeciera su orden implícita. Levantó una ceja cuando lo vio dudar y sus ojos se pusieron peligrosos, algo debió ver en ellos, porque se terminó por acercar y ese fue el momento que él aprovechó para agarrarle del cabello con una mano y acercarle la cara a su propio rostro―. ¿Que qué quiero, perra asquerosa? ¿Sabes que no te has reportado con novedades en casi dos meses? ¿Te crees que soy estúpido? ―Apretó un poco más fuerte y luego lo sacudió un poco. ―Ahora mismo me vas a dar un reporte completo de lo que has estado haciendo en este tiempo que no has venido a mí, maldita puta. Sabes que yo soy el que te posee, a mí no puedes despacharme como si fuera uno de esos amantes que tienes en cada rincón. Yo soy tu dueño y me mereces respeto ―siseó el hombre, mirándolo con tanta crueldad y desdén, que algunas venas alrededor de sus ojos comenzaron a resaltar.

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Re: Dirty little secrets | Priv. [+18]

Mensaje por Jung Dae Hyun el Sáb Ago 03, 2013 11:31 am

Había hecho la cosa más estúpida del mundo, lo sabía a la perfección y no podía mentirse a sí mismo, pero si a los demás. Eso se había planteado hacer mientras subía las escalaras después de haber sido detenido por aquella persona, ¿acaso no  era su especialidad seducir, engañar y convencer?, tenía que sacar ese “don” a relucir ahora más que nunca.  Pero convencer a ese hombre era todo un reto, era astuto, frío, calculador y definitivamente le tenía bajo su poder aunque lo negara y le pareciera lo más nauseabundo del mundo. Estaba agradecido porque le ayudó a que su empresa se estableciera económicamente y gracias a eso su grupo no se había desintegrado y aunque tenía que pagar de alguna manera últimamente las cosas se le estaban saliendo de control, además de  que era obvio que ya no podría salir de ese trabajo a menos que muriera y el suicidio no estaba en su lista de soluciones…pero ahora veía el homicidio muy cerca de su destino si no lograba salirse de ese estúpido problema.

Siempre se comportaba así de arrogante, altivo y poco respetuoso ante el jefe a pesar de que debería ser todo lo contrario, sabía que tenía limitada su libertad y de alguna manera actuando así le hacía olvidar aquel hecho.  Normalmente era regañado, insultado o le recordaba al lugar donde pertenecía pero, esta ocasión estaba tentando su suerte. Desde el momento que recibió el llamado sabía que el mayor estaba furioso y no tenía ni idea de que iba  hacer con él, si enojado era malo,  furioso y al punto de la rabia era seguramente mucho peor. Y no se equivocaba porque todo quedó comprobado en el momento que cruzó la puerta y se encontró con el mayor mirándolo de manera helada; podía sentir sus nervios aumentar en gran medida, pero debía bloquearse y actuar natural. Debía pasar un martirio pero aquella cosa que ocultaba lo valía y demasiado, solo por eso él estaba arriesgando todo en sus manos.

Le observó sin borrar la sonrisa del rostro con  la barbilla en alto sin siquiera inmutarse de verlo levantarse, a pesar de que por dentro sintiera como el estómago se le retorcía de los nervios. Frunció levemente el ceño pues no tenía intenciones de acercársele más, no tenía idea de lo que él otro era capaz y no quería arriesgarse pero, tampoco podía desobedecer un orden, menos cuando le miraba tan directamente como si quisiese estrangularlo.  Se acercó un poco y los movimientos del mayor le tomaron por completo desprevenido; un jadeo de sorpresa seguido por un gemido de dolor fue lo único que logró salir de sus labios en el momento que el otro le tomó con fuerza del cabello. Resistió las urgencias de empujarle y propinarle algún golpe porque eso tan solo empeoraría las cosas y no quería eso, pero tampoco se iba a rebajar –más-  rogando o suplicando que lo soltara, prefería aguantar un poco de dolor y tratar de salirse de su agarre de otra forma.

-¿Y que querías ah?- le observó un poco desafiante mientras apretaba los puños, odiaba que le tratara como un estúpido objeto. –Si me presionas a cada momento no puedo hacer bien mi trabajo…no he conseguido nada bueno estas semanas.- jadeo alejando un poco el rostro, el dolor de cabeza que la había en la mañana ahora había incrementado considerablemente, la piel de su frente también le había comenzado a doler. –Las personas que he visto no me han dicho nada importante,  tan solo habladurías estúpidas y tontas que incluso se podrían conseguir en alguna revista de chismes barata de cualquier tienda de la esquina.- clavó sus ojos en él con determinación, era necesario que le mirase directamente para que se tragara su invento. –Déjame ir ahora y buscaré algo bueno, he visto varias personas importantes por aquí y seguro puedo sacarles algo de información.- tan solo quería salir de ahí, esperaba que el mayor le creyera y se conformara con ello, lo había dicho con convicción así que tenía un poco a un favor pero, JaeJoong era demasiado impredecible; se lamió las labios y parpadeo sintiendo el dolor de cabeza aumentar al poco.  
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Re: Dirty little secrets | Priv. [+18]

Mensaje por Kim JaeJoong el Lun Ago 05, 2013 2:44 am

Jae Joong de nuevo se encontró ante la pregunta de por qué este muchacho reaccionaba de esa manera cuando se trataba de su persona. Era curioso para él que este niño se creyera tan independiente, sabiendo el poder que Jae tenía sobre su persona. Hasta parecía que ni le tenía miedo. Aunque algo había allí escondido, podía verlo, por supuesto, el terror en sus ojos estaba siempre presente, aunque a veces dudaba si es que era por él o por lo que podría llegar a perder si es que él le soltaba la mano. Porque contrario a lo que Dae Hyun creía, no todo estaría perfecto si es que él lo dejaba ir, su empresa estaba demasiado mezclada con la de Jae Joong y separarlos determinaría el inicio del caos de nuevo. Más sin embargo, él seguía con la rebeldía, esa rebeldía que le hacía hervir la sangre de rabia, pero al mismo tiempo era muy divertida también. Él sentía mucha curiosidad por el muchacho, para qué negarlo, porque nadie nunca se le había enfrentado de esta manera, sobre todo desde que despertó esa parte de él que estaba dormida. De un momento pasó a ser una molestia a ser el único que traía algo de diversión a la vida del Capitán Garfio, mientras que esperaba que sus planes dieran frutos.

Pero todo tenía un límite. Y este muchacho estaba al borde de cruzarlo. La obediencia era algo que él apreciaba y si es que no se le daba, debería de enseñarla, como un domador lo hace con sus perros. Él no tenía escrúpulos en ese sentido, por supuesto, uno no llega tan alto como lo hizo Jae Joong sin haber pisoteado algunas cabezas en el medio. A pesar de que el mocoso le caía bien y de algún modo tenía un punto suave para él, si es que dejaba de comportarse como el perro fiel que ha sido hasta ahora, él tendría que estirar un poco más de la correa, hasta que lo asfixiara, solamente de ese modo le quedaría claro de a quien pertenecía y debería obedecer sin chistar. Lo peor de todo es que el mocoso sabía que esta era una reacción normal de él, que si le desobedecía por supuesto que iba a actuar con violencia, aún así, todavía encontraba los cojones para retarlo. Siempre probaba sus límites, para ver qué tan largo era la soga, era como si le trajera placer o algo raro como eso, el probar qué tan larga era la paciencia de Jae Joong. Pues si estaba deseoso de comprobar algo, entonces él le diría que había llegado a su límite, justo ahora. Por ello sus ojos marrones se posaron en los más claros de él y escuchó con una ceja enarcada las palabras irrespetuosas que salían de su pequeña boca atractiva.

―¿Tan ocupado has estado que hasta se te ha olvidado reportarte? ―preguntó Jae Joong con voz sedosa, decidiendo soltarle el cabello por ahora, pero en lugar su mano bajó hacia el cuello de este, donde hizo una ligera presión, no lo suficiente como para cortarle el suministro de aire, pero sí como para que el otro supiera que estaba hablando en serio y que no dudaría en apretar un poco más, hasta que quedara inconsciente, más no muerto―. Tú debes reportarte ante mí, aunque sea para decirme que las personas que te mando a vigilar no hacen más que rascarse el culo, pensé que eso había quedado claro ya ―dijo ahora con la voz tan impasible que cualquier que solamente los escuchara, creería que era una charla amable, más la rabia que se dejaba ver en sus ojos y la mano en el cuello de Dae Hyun decían otra cosa―. Tu falta de presencia e información hace que mi mente vuele y me imagine escenarios por mí mismo, lo sabes ―Ahora sus ojos se entornaron un poco y su mirada se volvió mucho más seria de lo que era hace unos segundos. Puesto que no estaba diciendo más que la verdad, se había imaginado muchas cosas y ahora una de las principales había crecido desde el momento que Dae Hyun comenzó a darle evasivas. ―Tú me estás ocultando algo ―declaró y era una afirmación, no una pregunta―. Esa es la única idea que hallé para tu falta de informes. Encontraste algo que sabes que me puede servir, pero a su vez dañar a alguien que aprecias, ¿verdad? ―Apretó un poco más su cuello. ―Anda, atrévete a negármelo.

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Re: Dirty little secrets | Priv. [+18]

Mensaje por Jung Dae Hyun el Mar Ago 06, 2013 3:09 pm

No le gustaba meter las manos al fuego ya por nadie más, se había prometido a sí mismo tan solo velar por la seguridad del grupo y nada más, solo por ellos a quienes de verdad consideraba su única familia, las únicas personas que en verdad le habían demostrado que las cosas no eran tan malas y siempre había una solución para los problemas que se presentaban –aunque a veces las soluciones no eran las mejores-.  Les apreciaba demasiado y por ellos se había metido en esos problemas, por protegerlos y cuidarlos, para no alejarlos de él mismo, tenía tanto miedo de perderlos tan pronto, egoísta o no, sabía que los seis pertenecían juntos, no separados.  Pero entonces empezó a abrir su corazón a más gente y ahora estaba en grandes problemas por éstas, por él, su compañero de trabajo y uno de sus amigos. Una completa idiotez

Sin duda era como vender su alama al propio demonio a cambio de un deseo o un favor, al principio no le había importado para nada hacerlo, estaba tan acostumbrado a sufrir el solo y a sentir dolor que le venía valiendo que ocurriera con él mientras les tuviese a ellos,  además de que gracias a su actitud tosca y bruta le servía de escudo para aguantar todo lo que pasaba, sabía que ningún otro miembro hubiese podido aguantar como él, solo Daehyun podía cumplir con una tarea así para salvar al grupo. Tampoco podía mentir acerca de los  beneficios que le traía estar así, no iba a negar que los regalos y el dinero le llovían a cantidades a pesar de que no eran necesarios para él, además de que conocía a mucha gente importante y los chismes acerca de esto y aquello volaban por su alrededor…aunque nunca se atrevería a armar una revolución en contra de JaeJoong, el hombre era demasiado poderoso para ello.

Sabía que estaba tentando su suerte, que a cada palabra desobediente   e imprudente que soltaba estaba probando la paciencia y el poco aprecio que el jefe le tenía, pero debía probar todas sus cartas y ver cuál funcionaba para que el otro le dejase en paz. El cambio de voz le hizo temblar ligeramente, aquella voz tan suave y delicada daba aún más pavor que la llena de furia y enojada, no era nada agradable saber que ahora si estaba tremendos problemas. Sintió la urgencia de alejarse cuando dejó de sentir su cabello ser jalado pero se quedó quieto dejando que las manos del otro vagaran hasta su cuello, sintiendo la ligera presión sin dejar de quitar su mirada del otro.  –No hay nada interesante, en verdad, tan solo enredos en las camas de los Idols con empresarios, rupturas, peleas comunes y corrientes que no tienen el mínimo valor.- y de hecho no mentía en esa parte, el manager de AS se había quejado con él de que las chicas habían reñido por una bolsa de maquillaje, cosas así de estúpidas. Se calló de repente al escucharlo, por un momento sintió que el mundo se le iba a venir encima porque Jaejoong le había descubierto, porque sus sospechas estaban más que acertadas y si no le hacía cambiar de opinión estaba muerto. Se mordió el labio y maldijo por ello…porque era un acto de nerviosismo y Jaejoong lo sabía. –A los únicos que aprecio son a los chicos del grupo y me he encargado de mantenerlos al margen de todo al igual que a la empresa para que no sigan metiéndose en problemas y eso tú lo sabes.- respiró hondamente tratando de calmarse, todo lo que tenía que hacer era evadir el punto. –Escucha, no he tenido nada que valga la pena…¿tan difícil es creer eso?.- incluso hasta él le  costaba creerlo, la gran mayoría de lo borracho que estaban, de las palabras dulces y la boca ágil de Daehyun  hacían que rápido soltaran la lengua. Trago en seco y observo al mayor mientras volvía a lamerse los labios, los sentía resecos y eso solo era por lo nervioso que estaba.
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Re: Dirty little secrets | Priv. [+18]

Mensaje por Kim JaeJoong el Vie Ago 09, 2013 8:35 am

Tsk. Tsk. Tsk. Mentiroso. Mentiroso. Mentiroso. Estando así en contacto con Dae Hyun, podía sentir perfectamente cómo su corazón comenzaba a latir más rápido gracias a que tenía bien apretada la arteria principal. Eso podría significar solamente una cosa. Le estaba mintiendo. Además podría verlo en sus ojos. Dae Hyun podría engañar a la gente con la que se acostaba a aquellos a los que engañaba para traerle noticias frescas a su dueño, pero nunca había podido hacerlo con él. Será porque él era un alma vieja en un cuerpo joven, será porque en realidad era Garfio y no el Jae Joong que todos crían. Después de todo, los genios en mentir, engañar y estafar eran los piratas y él fue el capitán de un grupo de piratas, por eso engañarle estaba más allá de un simple humano mortal. El único que siempre ha podido hacer tal cosa con él ha sido ese crío malcriado de Peter Pan, pero no estaba aquí ahora y esperaba que nunca reencarnara tal como él. En todo caso, dejando de lado ese pensamiento pesado, volvió su atención al muchacho cuya garganta estaba apretando con más fuerza de la necesaria, puesto que sabía que le mentía y eso le enfadaba.

Porque… ¿Quién podría ser tan importante para él como para hacer que Dae Hyun le mintiera así tan descaradamente? Sabiendo que las cosas se podrían tornar muy violentas si es que lo hacía. Chasqueó la lengua y luego sus ojos se angostaron cuando miró al muchacho, sabiendo que no le sacarían tan fácil la verdad de sus labios bonitos. Estaban resecos y él sabía que al pasarle la lengua así por ellos era un signo de que el chico estaba mintiendo. Pero parecía que hoy no lograría hacerle aflojar la lengua. Pensó en un momento en dejarle, pero le molestaba tanto que lo desafiara así, que tuviera tan poco valor por su vida como para arriesgar el cuello por otro, que tal vez era hora que le diera una lección. Su pequeña mascota ha estado mucho tiempo con el collar alrededor de su cuello muy flojo y eso no podría seguir así. Así que la expresión severa que tenía en el rostro de repente de aflojó por una mucho más suave, hasta se permitió sonreír, una señal que el otro debería de tomar como peligro, porque Jae Joong nunca sonreía a no ser que supiera que estaba por hacer algo muy malo o que le iba a causar daño a alguien. Esos eran sus únicos motivos para sonreír hoy en día. Los únicos.

―Dae… ―dijo con un tono excesivamente dulce, quitando su mano el cuello del chico, para pasarlo lentamente por su mejilla, comenzando desde el costado derecho de su ojo, hasta llevar a los labios del chico, los cuales estaba mirando y acariciando con al yema de su dedo índice―. Eres tan inteligente, tan valioso para mí, pero guardas de cometer un error tras otro, como si quisieras realmente que te castigue. ¿Eres masoquista, mi pequeña mascota? ―preguntó en un susurro, subiendo sus ojos ahora, para hacer contacto visual con el otro, dejando que viera el peligro que le estaba esperando en ellos―. Parece que olvidas que te conozco bastante, he podido decir otras veces cuando me mientes y ahora no es diferente. ¿Por qué, mh? ¿A quién has conocido que vale la pena mentirme, sabiendo lo que te puede pasar? ―Lo garró fuerte de la barbilla y una sonrisa enferme seguía plasmada en su boca. Dio dos pasos hacia adelante y pegó completamente su cuerpo al del menor, haciendo que este lo sienta en toda la extensión del suyo. ―Pero vas a tener que hablar, mi pequeño juguete. Sólo te lo preguntaré esta vez, si es que no hablas, si es que no dices lo que quiera escuchar, te daré vuelta contra este escritorio y te daré tu merecido. Sabes lo que puedo hacer, Dae Hyun. Así que más vale que comiences a hablar y si detecto que no son verdades lo que me estás diciendo. Bien, digamos que… ―La mano que tenía libre se fue para atrás y le agarró con fuerzas una nalga, mientras que una expresión fea, de fastidio, se apoderaba de sus labios. ―vas a sentir mucho dolor. Mucho.

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Re: Dirty little secrets | Priv. [+18]

Mensaje por Jung Dae Hyun el Dom Ago 11, 2013 2:52 pm

Odiaba poder ser leído por el mayor, le creaba una desventaja enorme para poder salirse del aprieto, aunque a estas alturas dudaba poder salirse de éste. ¿Sería acaso que era imposible engañar a Jaejoong?...debía haber una forma o su cabeza estaría rodando pronto por el suelo, sabía que era su culpa por meterse en ese embrollo pero pensó que tal vez podría manejarlo, engañarlo con su rostro impasible y angelical, que tal vez se llevaría alguna sanción pero saldría librado de algo más fuerte. Maldita la suerte que le tocó, maldito Jaejoong que podía leerlo como un libro abierto y saber todo lo que ocultaba, incluso se maldecía a sí mismo por creer que todo saldría bien y nada malo pasaría cuando su vida era una mierda y todo lo que le ocurría siempre iba lastimarlo, no importaba que, siempre le salía todo mal.

Arriesgar su cuello por alguien más era algo que debía dejar hacer, si seguía haciendo eso le  traerá más problemas de los que ya tenía y podía manejar, pero sabía que aunque se lo repitiera un millón de veces en la cabeza, el día que alguno de sus miembros o el propio Hyunseung corriera algún problema similar…volvería a arriesgarse por ellos, porque era un sentimental idiota que se había encariñado profundamente y eso le traía problemas. Por eso mejor se había prometido no enamorarse, no iba a meter más la pata, mejor se evitaba esa pena.

Tembló levemente al observar la sonrisa en el rostro de Jaejoong, más aún cuando aquella mano le soltó el cuello y le acaricio con “dulzura” la mejilla. Sintió vomitar al escuchar sus palabras, porque eran más que ciertas, tan solo sabía cometer errores, nunca aprendía la lección y era un estúpido masoquista. Tal vez y ese trabajo era el claro ejemplo de ello. Colocó una mano en el pecho del mayor tratando de mantener un poco distancia entre sus cuerpos al menos y deseaba  poder alejar su rostro del mayor pero, la fuerza con la que le sostenía la barbilla le impedía hacerlo y tuvo que reprimir un jadeo al sentir la otra mano del mayor tomar con fuerza su parte baja. Miró los ojos de su jefe viéndose reflejado en ellos, vio un niño asustado, torpe, estúpido, una tonta muñeca desechable que pasaba de mano en mano…¿Dónde había quedado el bravo Daehyun?, aquel chico deseable con grandes ojos engañosos y labios mentirosos con ese porte y esa lengua arrogante que hacían caer a cualquiera, esa máscara se estaba cayendo y dejando a un Daehyun que había querido dejar enterrado desde hace varios años. Quería rendirse pero no podía. –Piensa lo que quieras Jaejoong, no tengo tiempo para conocer a alguien como tú dices, ¿Qué más podría ocultar?, no digas que me conoces.- le miró directamente  y frunció el ceño,  de hecho esta vez tampoco mentía, conocía su parte sumisa, arrogante, su máscara y probablemente parte de su verdadero yo, pero no lo conocía por completo.- ¿Porque no confías en mi sentido de la lógica si me crees tan inteligente?,  no hay nada que puedas utilizar a tu favor de lo que sé, además no te conviene lastimarme y eso lo sabes…¿Qué pensarán los demás si me ven con algún moretón en el rostro?,  la gente es tan estúpida que se deja envolver con la belleza y la  necesito de mi lado para seguir engañando.- bufó empujando un poco el pecho del otro con su mano ganando una distancia prudente. . –JaeJoong tú mismo lo has dicho, soy un bonito juguete, una  muñeca rota…ya no puedes romper lo que ya está roto.-  le quedaba su lado desafiante, y aunque esta vez lo estaba arriesgando todo prefería hacerlo y sufrir él las consecuencias, ya estaba acostumbrado.
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Re: Dirty little secrets | Priv. [+18]

Mensaje por Kim JaeJoong el Jue Ago 15, 2013 2:02 am

Pese que ahora se estaba comportando como todo un cabrón, sinceramente él no odiaba al mocoso, sólo lo irritaba de manera que nadie lo había irritado antes y nada más. hasta podría decir que le quitaba un poco la monotonía que tenía su vida al divertirle con su rebeldía, pero no porque le resultara divertido, iba a permitirle que le faltara al respeto, lastimosamente, en eso se equivocaba el mocoso, si es que creía que podría librarse de esto sin llevarse un castigo. Después de todo, causarle dolor a otro también era tan divertido como esa rebeldía incansable que tenía ese muchacho. Se preguntó cómo es que el chico todavía no aprendía a comportarse a pesar de todo lo que pasó al estar a su lado, ¿es que no aprendía? Negó con la cabeza y se dijo que a lo mejor y el mocoso había crecido siendo un poco masoquista y todo, ¿verdad? Solamente por eso podría querer proteger a otros, sabiendo que solamente el dolor sería el resultado de algo como eso. Se pasó lentamente una mano por la cara y luego mirarlo a los ojos, mientras que esas palabras insensatas no paraban de salir de sus labios. Mmmhhh. ¿Una muñeca rota? Nunca hubiera podido describirlo mejor, pero todavía había algo que no estaba completamente roto dentro de él, por eso es que se le rebelaba en estos momentos.

―Tu cuerpo puede estar roto, mi pequeña muñeca ―ronroneó JaeJoong, pasándole una mano por la mejilla, permitiendo que este lo aleje del cuerpo del otro, solamente porque un plan se estaba formando en su mente, no porque realmente tuviera la fuerza como para poder alejarlo de su persona―. Pero es evidente que aquí ―dijo bajando esa mano que estaba antes en la mejilla, antes de posarla en el medio del pecho del chico― hay un espíritu inquebrantable, que a pesar que sabe todo lo malo que puede llegar a pasarle al dueño del cuerpo que lo contiene, no tiene miedo de nada. ¿Qué debería hacer para romper esa parte también, eh? ―Una lenta sonrisa maliciosa se formó en sus labios, mientras bajaba la mirada y poder hacer contacto visual, sus ojos marrones oscuros brillaran con promesas terribles. ―¿Tal vez debería hacerles lo mismo que hago contigo a los miembros de tu grupo? ¿Qué pensarían ellos si es que saben que su querido Dae Hyun no solamente ha sido mi perra, sino la de muchos otros simplemente para obtener un poco de información? ¿Crees que se sentirían curiosos de saber lo que se siente tener a un hombre dentro de su cuerpo? ¿Eso es lo que está buscando…? ¿Qué vaya por uno de ellos y le haga lo mismo que suelo hacer contigo para quitarme las frustraciones?

Por supuesto que este muchacho no iba a querer que hiciera eso con algunos de los de su grupo por los que se desvivía por proteger, por los que entregó su alma al diablo –a saber, él mismo–, pero antes de que pudiera hacer algo impetuoso como querer atacarlo, él le agarró la mano que todavía estaba en su pecho y en un movimiento rápido, lo dio vuelta y luego le agarró el cuello, reteniéndolo contra su pecho, mientras que su boca bajaba hacia el oído del pequeño muchacho.

―No quieras pasar por sobre mí ni hacerte el inteligente, Dae Hyun. Sé que trabajas no sólo con tu cuerpo y voz, sino también con tu cara… así que no pretendas marcarme los puntos. Porque tal y como has oído, puedo hacerte mucho daño sin siquiera tocarte. Conozco todos tus puntos débiles, recuerda eso ―siseó contra el oído del muchacho, antes de empujarlo para adelante, no importándole si este se estrellaba contra su escritorio. Se alejó un poco y se fue hacia el mini bar que tenía allí dentro. Era mejor pasar el mal trago que le estaba dando este mocoso con un poco de whiskey, luego ya vería cómo procedería con su castigo.

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Mensaje por Jung Dae Hyun el Vie Ago 16, 2013 4:41 pm

Muñeca rota…era un apodo que había escuchado a lo largo de su vida en distintos lugares, como si le siguiera y le quisiera dar un tipo de indirecta,  porque no había cosa más perfecto para describirlo que esas dos palabras. Era hermoso, deseable, admirable por los demás y lo sabía a la perfección pero, su cuerpo estaba tan sucio y usado, seguía siendo bello de eso no cabía duda, pero, no dejaba de ser una muñeca que pasaba de mano en mano y que a cada rato se rompía un poco más, no, ya estaba por completo roto pero a la vez seguía viviendo y moviéndose, la rotura era invisible y solo él podía sentirla, a los ojos de los demás seguía siendo tan inquebrantable, fuerte, precioso.  Seguía manteniendo a la perfección su máscara para ocultar las imperfecciones que en verdad tenía.

Se preocupaba a cada palabra que salía de los labios del mayor, tan dulce y cariñoso que se mostraba significaba el peor de los casos, y entre más hablaba más sabía hacia donde se dirigía, al lugar donde más le dolía. Abrió los ojos de par en par dejando de ocultar todos los sentimientos que le atormentaron en esos momentos, ira, frustración, dolor pero sobre todo pánico. Ahogó un gemido en su garganta de tan solo pensar en sus hermanos  al enterarse de con cuantos se había acostado, las miradas de desprecio y asco por parte de las únicas personas que había considerado una verdadera familia desde hacía mucho tiempo pero, lo que más le tenía horrorizado era de lo que podía hacer JaeJoong, de arrastrarles al mismo mundo donde él había quedado atrapado. No, no podía hacerlo, eso sería romper el trato que había hecho…¿o si lo haría? “Idiota, idiota, es JaeJoong, el hombre no tiene escrúpulos para cuando se trata de conseguir lo que quiere…y por sobretodo siempre cumple lo que dice”. Ni siquiera le dio tiempo de pensar o de replicar  cuando se encontró atrapado por su cuello, podía sentir el pecho y aliento del mayor en su oreja tras de sí, ese maldito siseo de serpiente le ponía aún más mal, no intento ni un esfuerzo por soltarse, no tenía caso que hiciera eso, no lo lograría.

Se golpeó levemente con el escritorio en el momento que le soltó pero, ni siquiera se quejó del dolor físico, estaba en una especie de shock en donde tan solo podía sostenerse del escritorio y mirar al vacío, estaba entre la espada y la pared. No quería hablar y soltar esa información pues podía perjudicarle a su amigo, pero, sus hermanos estaban en peligro y él se había prometido cuidarlos  y alejarlos del peligro  con todo lo que estuviese a su alcance, era una decisión tremenda y difícil para él.  “Lo siento Seung…” -…El Ceo de la Cube se emborrachó demasiado y soltó la lengua, al parecer la SM ha estado mandando indirectas acerca de una alianza entre ella y la Cube…no lo creí, pero alguien más después me dijo lo mismo…es un simple rumor y además la Cube no parece interesada si eso fuese verdad.- su mirada seguía clavada en el escritorio y tenía ambas manos bien agarradas de éste; seguramente Jaejoong se movilizaría y comenzaría a mandar informantes o algo así, seguro también lo mandaba a él para sacarle información a Hyunseung o incluso hacer que este mismo averiguase más y eso era lo que no quería que le pasara, últimamente lo había visto tan mal, tan demacrado que enserio no quería que tuviese más trabajo o que fuese castigado, después de todo él había sido la otra persona que le había contado el mismo rumor. Quería bastante a ese chico, era un gran amigo y se preocupaba por él pero, tenía que  cuidar a su principal prioridad.

– Tan solo aléjate de mí grupo…haz lo que quieras conmigo pero no te atrevas a tocarles si quiera un pelo, intenta romperme más si quieres, solo no los metas en esto.- apretó los dientes mi cerró los ojos molesto sabiendo que vendría el castigo, que JaeJoong se iba a enfurecer y no iba a poder evitarlo, después de todo si era cierta información importante, peligrosa y de interés para él. Se mordió el labio y suspiró, mientras el castigo solo recayera en él, no había problema aún así, nunca podía hacer las cosas bien aunque quisera.
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Mensaje por Kim JaeJoong el Mar Ago 20, 2013 9:21 am

Allí estaba, ¿Qué tan difícil era de decírselo, hm? Tsk. Tsk. Tsk. La pequeña muñequita se buscaba solo su lío. Lastimosamente, parecía que no podía funcionar de otra manera y la verdad es que a Jae Joong le encantaba. Otros de meaban con un simple vistazo duro en su dirección, pero el pequeño Dae nunca ha tenido miedo de él, eso es lo que le hace entretenido, porque Dae tiene miedo de lo que él puede hacerle a los que considera seres queridos, pero por él no se preocupa una mierda. Siempre le ha parecido muy curioso su gorma de actuar, para qué negarlo, él mismo ha probado una y otra vez los límites del mejor, preguntándose hasta donde puede llegar hasta que termine rogándole por la vida y la mente del resto de los conejitos que forman su grupo. Es una tortura psicológica, una de las que él más disfruta. Superó aquella etapa de cuando era aquel otro hombre, con el que comparte alma, ya no le gusta la tortura física como cuando era un pirata, ahora le gusta más jugar con las pequeñas mentes de la gente que le rodea, hasta con las de sus supuestos aliados, a pesar de que les teme. Más sin embargo, el tema aquí es que Dae Hyun creyó que podría salirse con la suya y retenerle una información tan importante como la que había mascullado hace unos segundos.

Así que la CUBE estaba haciendo sus movimientos, ¿eh? Interesante, interesante. Debería de mandar a sus esbirros más prometedores a que le recogieran un poco más de información, porque Dae Hyun era para encontrar la información, pero tenía otros que se encargaban de desglosarla y unir los rompecabezas. Era como si Dae encontrara la primera ficha y los otros de a poco iban agregando un poco más. era por eso que nunca ha terminado por matar a esta puta que tiene debajo de su cuerpo, pegando su cara contra la madera, porque es bueno en lo que hace, siempre le trae la base de una información que luego resulta ser crucial para hacer un movimiento. Sino hace mucho lo habría matado en un ataque de rabia. Hace mucho. Ahora, sin embargo, ambos sabían que él no se podría ir sin castigo y lejos de querer lastimarlo físicamente, lo que quería era humillarlo. Así que todavía sosteniendo la cara del muchacho hacia abajo, dio vuelta su computadora portátil, la prendió y cuando estuvo encendida, accionó la cámara que traía implantada. La pantalla le mostraba el cuerpo de Dae en toda su extensión, los ojos del chico estaban en el aparato y lo mostraban un poco confundido.

―Tú y yo vamos a hacer un pequeño video, mi muñeca. Porque me has dado información valiosa, más sin embargo, tuve que usar la violencia para sacártelo. Tsk, tsk, tsk. Sabes que odio lastimarte, ¿cierto? ―preguntó con falsa dulzura, mientras que le desprendía los pantalones y se los bajaba hasta que el culo del otro quedara al aire. Cuando el trasero quedó libre, Jae Joong se lo acarició un poco, siempre mirando a la cámara, estando seguro de que todo quedara filmado perfectamente en el lugar―. No voy a tocar a tus queridos hermanitos, pero ellos tal vez puedan llegar a recibir una copia de esto, si es que vuelves a rebelarte ante mis mandatos, ¿me hice claro? ―Se agachó a sisear en el oído del otro, antes de morderle con fuerza la oreja, queriéndolo escuchar gritar. ―Ahora voy a divertirme un rato, tanto que vas a terminar por rogarme que te coja, ¿quieres? Ya sabes… hace mucho que no poseo tu cuerpo. Está bien que lo uses para traerme información, pero tu cuerpo debe saber quién es su verdadero sueño, ¿verdad? ―Puso una sonrisa ladina en su rostro, antes de agarrarle del cabello al menor y luego una mano bajó sobre el trasero del otro, dándole una fuerte palmada en una de las mejillas de su pequeño trasero redondeado. ―Tú te has buscado esto. Eres un niño desobediente, así que debo de castigarte como a uno ―argumentó Jae Joong, aunque en realidad no necesitaba justificar sus actos, siempre hacía lo que se le antojaba y si es que la pequeña muñeca comenzaba a protestar por el castigo que estaba recibiendo, pues… ¿qué le importaba? Sonrió entonces y continuó bajando su mano sobre el trasero del otro. Quería escucharlo gritar, quejarse, maldecirle, hasta que después se deshiciera y le rogara que se detuviera, que se lo follara en lugar de otro. Así era como funcionaba la mente enferma de Kim Jae Joong.

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Mensaje por Jung Dae Hyun el Jue Ago 22, 2013 3:50 pm

No había escapatoria, lo hecho estaba  hecho  y no había vuelta atrás. Que había hecho una enorme estupidez por no haber pensado mejor las cosas, no se ideó un buen plan y tan solo se había arriesgado a perder mucho, si, había sido una completa tontería. Ahora que lo pensaba, ¿Cómo demonios se le ocurrió siquiera plantearse que engañaría el JaeJoong?, el maldito era el mismo demonio, le conocía todos sus trucos…le conocía a la perfección; pero como siempre los impulsos se apoderaron de su cabeza y cometió error tras error, queriendo dejar al margen a su amigo cercano pero a la vez encubrirse a sí mismo y seguir con el trato que hace tiempo había hecho con el mayor. No podía cargar con tanto peso sobre sus hombros, tarde o temprano se iba a descubrir la verdad y tan solo sería más problemático, justo como estaba pasando en esos momentos.

-Tan solo a ellos déjalos fuera.- susurró apenas al verle moverse hacia él después de haberle soltado toda la información que había retenido por tanto tiempo. Se esperaba un castigo cruel y despiadado, típico de su querido jefe que aparentaba ser el hombre más humano de la tierra, amable, detallista y perfecto, si, perfectamente hecho una mierda, le despreciaba a pesar de la gran deuda que tenía con él.  No se sorprendió encontrarse inclinado con el rostro pegado a la madera del escritorio, tan solo dejó salir un quejido de dolor por la brusquedad con la que fue estampado al mueble, pero no podía hacer más, después de todo era un estúpido juguete a la merced de su dueño. Lo que si le confundió por completo fue cuando el mayor tomó su computadora y empezó a utilizarla mientras le sostenía en su lugar, ¿Qué demonios planeaba?; sus ojos se  abrieron de par en par cuando vio la luz verde de la videocámara encendida. Se retorció un poco tratando de librarse pero el otro tenía mucha más fuerza y estaba dispuesto a verlo sufrir,  definitivamente estaba entrando en un estado de pánico. Gritó de dolor al sentir sus dientes raspándole la piel de sus sensibles orejas  pero lo que más le dolía era saber que la amenaza sería cumplida si cometía otro error. –Eres un maldito enfermo, mi cuerpo no tiene dueño, ni quiera tú lo eres…tan solo eres otro más de los tantos clientes que se revuelcan conmigo, tan vil y cerdo…que patético eres.- gruñó sintiendo las manos viajar por su trasero, tenía que mantener su máscara aún, tenía que mantener unida la poca sanidad mental que le quedaba y no romperse más de lo que ya estaba roto. -Ojalá te pudras,  de haber sabido la clase de alimaña que eras nunca me hubiese metido contigo, tal vez por eso soy más patético que tú, pero al menos yo tengo ideales que valen la pena, ¿tú que tienes?,  nada, al fin y al cabo solo eres una cáscara vacía…sin valor.- sin duda se ganaría un buen castigo, pero, ya que lo iba a recibir que no fuese en vano. Observó la cámara por un momento y gruñó sabiendo que todo eso estaba quedando grabado, si tan solo pudiese él quedarse con la cinta el chantaje sería al revés... no aquella no era mala idea pero, le era casi imposible visualizarla, además, cada que pensaba algo siempre resultaba mal. Se negó mentalmente y decidió seguir con su ataque verbal, al menos, no se humillaría tanto o al menos no lo sería desde un principio.

Giró el rostro y con un poco de esfuerzo se alzó con sus manos para que no quedase tan pegado al escritorio, le miró por sobre el hombro mientras fruncía el ceño y las manos en su cuerpo le acariciaban con fuerza que llegaba a dolerle pero a la vez su cuerpo reaccionaba a éstas. -¿Tanto quieres follarme JaeJoong?, ¿Quién es más puta entonces?.- escupió las palabras apretando los dientes, ya no le interesaba lo que pasara con él, sabía que al mayor no le convenía acabar con él tan rápido y seguro dejaba a los miembros fuera de todo el problema,  ahora tan solo se desquitaría con él. ¿Le interesaba a alguien lo que pasase con él?, no realmente no, así que, ¿que más daba?.
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Re: Dirty little secrets | Priv. [+18]

Mensaje por Kim JaeJoong el Sáb Ago 24, 2013 1:42 am

Él disfrutaba mucho de estos momentos, donde le tocaba aleccionar al pequeño Dae Hyun. Aunque nunca le ha hecho demasiado daño como ha hecho con otros de sus esbirros que no son Idols. Después de todo, una de las cosas que más le gustaba de este chico era su cara. Era bonita, muy femenina, demostrada inocencia, a pesar que eso ya no le quedaba. Era un buen envase para una persona tan pecadora como lo era Dae Hyun. Gracias a su cara inocente podría cumplir con todas las misiones que le tenía, por eso no se la tocaba, pero es no libraba al resto de su cuerpo. Las nalgadas, por ejemplo, podrían verse como algo demasiado sutil para un hombre con la perversión de JaeJoong. Sin embargo, lo que buscaba este hombre era humillar al menor y sabía que la mejor manera de hacerlo sentir como una basura, era dándole de nalgadas, como si se tratara de un pequeño niño que fue encontrado haciendo algo que no debe. O a lo mejor debería de haberle lavado la boca con jabón, por haber dicho tantas mentiras y creer que podría salirse con la suya. Esa era una muy bonita idea, la verdad.

―Tus palabras no tienen mucho peso, cuando estás apoyado contra mi escritorio con el culo al aire y siendo nalgueado, ¿sabes? ―dijo JaeJoong como si estuviera hablando del clima y no de lo que realmente estaba hablando. Se pasó la lengua por los labios y luego gruñó, agarrando el cabello del mocoso y golpeándole la cabeza contra el escritorio, haciendo un gesto de puro desdén―. ¿Quién es más patético? ¿Alguien que te jode por puro gusto o aquel que abre las piernas al primer que se le acerca? Podrás considerarte el santo en esta situación, mi amor… pero la verdad es que tú ya eras así antes de que yo te encontrara. Que seas una puta barata no se atribuye a mis encantadores tratos contigo ―Se bajó hasta quedar a la altura de la oreja del menor, sonriendo de lado mientras lo hacía. ―Yo tengo grandes planes para el futuro, mi linda muñeca. Que no los haya compartido contigo, no quiere decir que no los tenga… toda esa información que me traes la acumulo para dar un gran golpe al final de todo. ¿Y sabes qué? Cuando todo comience a cambiar a tu alrededor, voy a tener la satisfacción de ver tu cara cuando sepas que todo lo que ha ocurrido, es gracias a tus piernas abiertas y la información que me trajiste gracias a ello…

Allí lo dejó, porque sabía que la incertidumbre terminaría por hacerle más daño que bien al mocoso, no sabiendo qué era lo que se venía seguramente lo tendría aprensivo hasta que él y los otros personajes “reencarnados” dieran su golpe final. Una sonrisa maliciosa se formó en su rostro mientras que pensaba en ello, antes de incorporarse y mirar el cuerpo del otro. ¿Qué si quería follárselo? Claro que sí, su cuerpo estaba reaccionando a tanta violencia, como siempre. Era la violencia lo que lo excitaba más, no el coqueteo, no un buen par de piernas sin ropa, ni siquiera una cara bonita. Er ala violencia, el saberse poderoso, los gemidos de dolor de una persona. Quedaba por descartado que la puta era quien estaba con el culo al aire, por supuesto, él no iba a dejar que sus palabras le afecten, no era tan tonto. Bajó una vez más su mano por el trasero del chico, tomando placer al ver cómo la marca roja de sus cinco dedos quedaban en esa nívea piel sin defectos, lo hizo un par de veces más, antes de acercarse a Dae Hyun y apoyar su miembro endurecido, aún enfundado por la tela de sus pantalones, hacia el trasero del otro. Se sentía bien, muy bien. Se frotó un poco más, hasta que estuvo completamente duro, trasladando una de sus manos hacia el cuello del otro, para tenerlo fijo contra el escritorio y luego ladeó la cabeza.

―Me pregunto si debería o no de usar lubricante. ¿Qué sería más humillante para ti, mh? ¿Qué te coja sin prepararte o habiéndote preparado antes? ―preguntó como si realmente le estuviera dando un pensamiento a ello. Sintió la tensión en el cuerpo del otro y entonces se pasó la lengua por los labios. ―Ah… si lo hago sin prepararte, tal vez no puedas caminar después, ¿no? ―conjeturó, comenzando a bajarse el cierre de su pantalón con lentitud, haciendo que el mismo hiciera mucho ruido, solamente para poder torturar un poco a su pequeña muñeca.

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Re: Dirty little secrets | Priv. [+18]

Mensaje por Jung Dae Hyun el Miér Ago 28, 2013 5:58 pm

Odiaba sentirse tan frágil, quebrado, inútil, usado, odiaba ese sentimiento de rencor hacia sí mismo porque no podía hacer nada para detener a los demás que le dañaban pues él solito se había buscado que lo tratasen de esa manera, como una muñeca de trapo que solo usan cuando quieren y después tiran a un lado cuando se cansan de ello, ese siempre había sido su destino desde el momento que nació y no podía hacer nada para evitarlo, es más, a esas alturas debería aceptarlo y rendirse pero era demasiado necio y terco para derrumbarse así como así. Le gustaba aferrarse mucho a aquellas estúpidas palabras: esperanza, amor, amistad, como si de verdad éstas de alguna manera le pudiesen salvar de su mísera vida solo porque en ocasiones le sirvieron de ánimo cuando estaba enterrado en el abismo. Pero parecía que poco a poco ya habían ido perdiendo su efecto  y ahora le dejaban a la deriva de una cruel realidad enseñándole nuevamente que nada es como en los cuentos de hadas que les cuentas a los niños para hacerles creer en un mundo feliz…tal vez seguía siendo un iluso mocoso después de todo.

Soltó un grito de dolor cuando su cabeza golpeo la madera del mueble, agradeció que no sangrara pero sospechaba que le saldría un moretón que podría tal vez cubrir con maquillaje. Se quedó callado escuchándole porque bien sabía que el mayor tenía la completa razón,  sus venenosas palabras por muy fuertes y reales que fuesen no tenían valor alguna en contra de las de JaeJoong, no en su posición.  Todo lo que salía de su boca hacía eco en su cabeza una y otra vez y las ganas de vomitar se hicieron más fuertes cuando una parte de su interior reconocido lo puta que era antes de haber conocido a su jefe, pero sabía que era distinto, antes lo hacía por gusto y no se revolcaba con cualquiera, de hecho ni siquiera se revolcaba porque una cosa muy distinta es seducir y potra es follar a lo pendejo, pero tampoco se alejaba mucho de su realidad.

-No cantes victoria tan pronto Jae, te recuerdo que el destino es muy perro y le encanta joder los planes.- se burló sonriendo levemente, tenía mucha curiosidad por saber que tanto planeaba el mayor, que malditas ideas macabras le pasaban por la mente porque nada bueno podía Salir de la cabeza de JaeJoong pero, tampoco quería quedarse callado y dejar que el otro se quedase con las últimas palabras. De nuevo esa pequeña luz llena de coraje hacia su aparición que seguro le costaría caro.
Tembló ante el toque de sus manos y apretó los puños contra la madera mientras cerraba los ojos y ahogaba un gemido.  Ya había tenido antes relaciones con el mayor, no una sino varias veces, pero normalmente siempre eran para satisfacerle y darle placer, no para castigarle. Tal vez por eso se sentía tan extraño, tan temeroso de lo que pudiese pasar, además de que últimamente ya no deseaba compartir su cuerpo a la fuerza muy a pesar de que ese fuese su trabajo.  –No…no te atrevas imbécil.- Abrió sus ojos con fuerza y le miró por sobre el hombro, quería evitarlo obvio, gritase o se negase sencillamente pasaría pero sería bastante molesto llegar al dormitorio cojeando y más sabiendo que al otro día le esperaba una larga práctica. El sonido del cierre abriéndose le hizo quedarse helado en su lugar, la respiración se le cortó de repente y el tiempo dejó de correr; fue como si su mente le jugara de repente una cruel broma llevándolo hasta un momento que quería olvidar, enterrar y nunca volver a recordar,  ese estúpido hombre que le quitó lo más preciado  que tenía, el que tanto daño les hizo por un momento lo vio reflejado en JaeJoong y tuvo miedo…mucho miedo.

Se removió con fuerza soltando un sollozo logrando soltarse del agarre del mayor pero no hizo esfuerzo por correr o huir, entró en un momentáneo estado de shock que le hizo caer al suelo de rodillas mientras respiraba de manera agitada y se sostenía del escritorio con  una de sus manos. Sus ojos enfocaron a la figura de enfrente que estaba alejada un poco de él; la realidad le golpeó fuerte mientras su rostro se ponía pálido por completo y tragaba en seco, JaeJoong le vio quebrarse por un momento, lo había alejado e interrumpido su diversión…definitivamente nada bueno saldría de ello. -Maldito estúpido, ¿crees que tengo tiempo para tus jugueteos? Lo que vayas a hacer tan solo hazlo y déjame en paz...jódeme y lárgate como los demás.- se mofó tratando de ignorar la presión en su cabeza y el momento de debilidad que le había sucumbido, entre más rápido acara con eso, mejor.
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Re: Dirty little secrets | Priv. [+18]

Mensaje por Kim JaeJoong el Vie Ago 30, 2013 2:02 am

Había una parte dentro de Jae Joong que se sentía mal por estar haciendo esto, por supuesto, pero resulta que al final de cuentas, su parte sádica terminaba acallando a la voz que le decía que no debería hacer estas cosas. Tal vez esa parte era la parte de lo que era antes de que su consciencia del capitán Garfio despertara, todavía luchando por poder tomar un poco de control sobre su cuerpo, pero no había nada que pudiera hacer al final, porque la otra todavía ganaba. La otra que era un violador que le gustaba humillar a las personas, porque los piratas no eran como esos geniales que se veían en la televisión, sino que eres seres crueles que les gustaba tener lo que otros tenían y si es que lastimaban en el proceso de quitarle sus tesoros a las personas, mucho mejor. Eso contando con la ira reprimida que tenía el hombre, por haber sido despojado de todo cuanto supo por un maldito crío que jamás crecía, era una mezcla para hacer estallar un volcán. Por eso no, no se sentía mal por ver la cara que traía la pequeña muñeca en estos momentos, verle cómo estaba sufriendo a pesar de que quería poner una cara fuerte, como si esto no fuera nada para él, sólo otro encuentro más de los muchos que ha sabido tener.

―Jáh… hablas de destino ―Se burló el mayor, agachándose para poder hablar al oído de su pequeña puta. ―Si supieras cuánto es que me ama ese destino del que hablas, si tan sólo supieras las cosas que me da dado, no estarías tan seguro de creer que el algún momento me hará pagar por mis ‘pecados’ ―siseó con malicia. Después de todo, ¿no era cosa del destino que Garfio tuviera una nueva oportunidad en este mundo que no era de cuentos de hadas para encontrar su venganza? ¿No fue el destino quien les dio una segunda oportunidad de ‘vivir’ no sólo a él sino también a los otros villanos de los cuentos? Él creía que era así, por lo que las creencias tontas que tenía Dae Hyun sobre que alguna mano divina vendría en algún momento a castigarlo, no eran más que tonterías de un idiota que sabía que estaba a punto de sufrir e intentaba asustarlo, pero Jae Joong perdió la capacidad de sentir miedo desde hace mucho, mucho tiempo. Siguió torturando un poco más al otro, hasta que su mascota se retorció tanto que se vio orillado a soltarle, haciendo que el otro cayera de rodillas en el piso. La mirada de Jae Joong se angostó un poco cuando lo vio desorientado por un momento, pálido y con la respiración agitada. ¿Qué le pasaba a la puta ahora, mh? Parecía como si acababa de ver un fantasma y él se agachó hasta quedar frente al otro, ignorando las palabras venenosas que prácticamente le escupió en el rostro.

―¿Qué pasa, mi linda muñeca? ¿Los fantasmas te están siguiendo? ―ronroneó con voz cruel, pasando una mano por el cuello del otro, queriéndoselo apretar, pero resistiendo el impulso apenas, apenas―. ¿Será que es porque estaba a punto de forzarme en tu cuerpo? Nunca lo había hecho antes… siempre nuestros encuentros han sido placenteros ―comentó, mientras que ladeaba la cabeza y su mirada se volvía mucho más maliciosa―. Sólo puedo imaginarme el por qué de tu reacción, porque ¿sabes? ―Se acercó hasta que su boca estuvo pegada a la del otro. ―Los hombres que son tan putas como tú, por lo general han tenido un pasado abusivo, se vuelven putas de alguna manera para lograr superar el trauma del abuso, porque luego de eso, ya no hay manera que alcancen el placer sexual si es que no le dan por el culo con fuerza ―prosiguió con el mismo tono cruel, antes de levantarse e ir a su cajón por un tubo de lubricante y un par de condones. Esto era sólo una sospecha, por supuesto, pero no estaba diciendo más que la verdad. Generalmente la gente que era homosexual, muchas veces ha terminado en ello porque han sido violados en el pasado. ¿Este era el caso de Dae Hyun? No lo sabía y, personalmente, no le interesaba. Regresó al lado del otro y lo levantó con fuerzas del piso, agarrándolo del brazo y subiéndolo hasta dejarlo sentado en su escritorio―. Siéntate y no me hagas perder más tiempo ―gruñó, con la paciencia completamente agotada ahora. Se encargó de quitarle los pantalones y la ropa interior por completo, atento a los movimientos del otro, sin querer que escape, porque entonces sí que su castigo sería mucho peor―. Ahora sé una buena puta y abre tus piernas, yo haré el resto, muñeca ―espetó casi con desdén. No sabía por qué quería cojérselo, de todos modos, ya le había dado un susto, ya sabía que Dae Hyun entendía que no debería de ocultarle cosas, aún así el hambre por el chico seguía latente, por lo que después de untarse unos dedos con el lubricante, apuñaló el trasero del menor con dos dedos, sin importarle que le doliera. Le estaba por preparar antes de jodérselo, mejor que le agradeciera.

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Re: Dirty little secrets | Priv. [+18]

Mensaje por Jung Dae Hyun el Jue Sep 05, 2013 4:53 pm

Spoiler:

La vida nunca le había sido simple, estaba bastante acostumbrado a que los malos ratos le pasaran que nunca se hacía ilusiones cuando una buena racha de tiempo le caía en su vida, nada bueno duraba con él, nunca. Era algo que había aprendido con las malas y ahora era un poco triste decir que ya estaba acostumbrado al dolor y la desilusión, a veces ya ni siquiera sentía aquellas emociones porque ya vivía con ellas en su piel, por eso era otra gran razón para decirle muñeca, después de todo empezaba a desear no sentir como aquellos adornos de aparador, no sentir absolutamente nada en su interior para que todo fuese más fácil, pero, al contrario del otro, el destino si gustaba joderle como si se tratase de un maldito juego en el que él siempre iba a perder.

Escucharle hablar de esa manera y ver que sus palabras tenían el nulo efecto en él le hacían ponerse nervioso, ¿Dónde quedaba el Dae fuerte y orgulloso en esos momentos?, tan solo parecía un pequeño niño asustado cuando pierde de vista a su madre y no sabe qué hacer, simplemente no podía enfrentarse por completo a JaeJoong por mucho que lo deseara porque sabía que ni le convenía y no tenía los medios y fuerzas suficientes para hacerlo, el mayor no dejaba de ser su jefe por mucho que le despreciara…por mucho que odiara ser tratado como un objeto no se podía negar lo obvio porque de cierta manera le pertenecía a JaeJoong por la enorme deuda que le unía. –Sigue cantando y disfruta mientras puedas, así como tú tienes tus planes puede haber otros que los tengan.- y no había otra cosa que más deseara que sucediese eso, que se estropearan los malditos planes para verlo derrotado.

No le gustaban los recuerdos, para nada. Por eso vivía en el momento, el presente, porque el pasado en su pequeño mundo no existía el pasado ni nada referente a ello, no tenía recuerdos, nada, porque él siempre quería olvidar. No había nada en su infancia que le trajera momentos felices o sonrisas alegres, todo era un tremendo caos lleno de dolor, por eso prefería enterrarlo por completo, olvidarlo y hacerse el loco acerca de ello. No tuvo padres, ni familia, llegó a Seoul por suerte y consiguió una buena audición para convertirse en un Idol, fin de la historia. Se había encargado de no dejar rastro de sí en Busan y de ocultar su verdadera historia a los demás, no sabían más de lo que necesitaban y agradecía que no preguntaran más allá, había hecho demasiado para ocultar todo  que no dejaría que se le cayera el teatro a esas alturas. –Deja de hablar como si me conocieras JaeJoong.- Apretó los puños mientras le miraba con enojo, se equivocaba,  él nunca había sido abusado por la persona que le recordaba porque su “tío” no tuvo la oportunidad a pesar de haberlo intentado, para Dae siempre fue un alivio poder salvarse de ese hombre y caer en los brazos de su madre después, pero siempre le quedó un profundo terror por aquel bestia.  -¿y qué fue de ti ah? Si yo soy una puta por un pasado tan dramático…¿tú porque te volviste una mierda?...¿Vagabundeabas por las calles? ¿te pisotearon como un bicho?, sabes no me interesa, simplemente eres un asco.- dejó que lo alzara a pesar de sus palabras venenosas salían sin parar, como siempre su arrogancia desafiante era lo último que le quedaba para defenderse aunque de nada le servía en realidad.

-Hijo de P…-se quedó corto cuando el gemido de dolor salió de su boca, podía sentir como su interior se desgarraba por el dolor. Sus dedos se aferraron con fuerza al escritorio y ladeo la cabeza cerrando los ojos mientras los gemidos de dolor acaparaban la habitación, incluso podía sentir las lágrimas acumularse en sus ojos. Si así hubiese sido su primera vez entonces le hubiese lastimado demasiado pero como su cuerpo estaba algo acostumbrado a entradas violentas podía manejarlo un poco, aun así los dedos de JaeJoong eran grandes y gruesos, rapaban sus paredes con fuerza que le ardía. –Ngh Ahh.- se tapó la boca mirando su erección levantarse por el estímulo, odiaba que sus instintos pasionales despertaran con rapidez haciéndolo quedar como una vil puta pero no podía evitarlo, su cuerpo era bastante sensible. Movió inconscientemente las caderas mientras veía con los ojos acuosos a su cuerpo estimularse con tan poco, apretó con más fuerza la mano en su boca reprimiendo los jadeos que no quería que escuchara el mayor. –Tan solo acaba ya con esto, jódeme y déjame.- le miró sintiéndose mareado y asfixiado por el calor de su cuerpo, no quería rogarle.
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Mensaje por Kim JaeJoong el Sáb Sep 07, 2013 9:16 am

Spoiler:

Era muy gracioso para él ver el odio que estaba puesto en los ojos de este muchacho hacia su persona. El odio y el temor mezclados eran algo que hacían arder la sangre de JaeJoong. Lo más curioso de todo, es que no había otro hombre que lo hiciera sentir de esa manera. Por lo general, él solamente se acostaba con mujeres, puesto que era lo normal, lo natural. Pero cuando se trataba de domar a la pequeña fiera que estaba ahora en su escritorio dedicándole aquellas palabras tan venenosas, él se volvía loco de deseo. Un capricho. Eso era lo que era este chico. Uno que por mucho que se cojiera y humillara, no se cansaba de hacerle siempre lo mismo. Lastimosamente para el muchacho, él le ofrecía todo lo que Jae Joong siempre quería. Placer. Satisfacción. Desdén. Lástima. Odio. Dolor en cierto grado. Era un juguete del que nunca se cansaba, justamente gracias a que Dae era demasiado rebelde. Si es que fuera sumiso, agachara la cabeza y asintiera a todo lo que le decía, hace mucho que se hubiera cansado de él y lo hubiera despachado. No era más que culpa del muchacho y de su personalidad luchadora que él estuviera tan encaprichado con su persona. Y como nunca cambiara, sería cada vez peor y peor, sería un círculo vicioso de nunca acabar.

Allí estaban, las palabras cargadas de veneno saliendo de esa pequeña boca que todos creían que era inocente, pero no era nada más que sucia como la peor puta de una esquina oscura que esperaba ser levantada por un cliente. Esa boca que creía lastimarlo con sus palabras, esa boca que más de una vez ha estado rodeando la polla de algún tipo al azar simplemente porque a su dueño se le apetecía arrodillarse frente a alguien y darle placer. A JaeJoong no le molestaban esas palabras, todo lo contrario, cerró los ojos e inspiró hondo, absorbiendo dichas palabras como si fueran un bálsamo para su cuerpo. Porque sus palabras sucias lo excitaban más de lo que ya estaba, que le dijera todas esas palabras lo tuvieron mucho más duro que antes. Era momento de actuar.

―Si no te interesa, no deberías preguntar, mi amorronroneó Jae Joong con un ligero tono burlón cuando dijo las dos últimas palabras, mirando al otro con sus ojos cargados de diversión maligna―. Además, te lo diré de todos modos, antes de convertirme en lo que soy ahora, yo… ―Se agachó para poder susurrar directamente al lado de la oreja del otro. ―era un pirata ―confesó el hombre, sabiendo que el otro creería que se estaba burlando de él, pero por una vez en su vida, le estaba diciendo la verdad, pero la muñeca jamás podría saber que estaba hablando en serio, sólo que se estaba burlando de él y nada más. Luego le mordió la oreja, hasta que pudo sacar sangre y no le importó que pudiera darle dolor, porque Dae Hyun era suyo y él hacía lo que quería con sus pertenencias. Después se separó de él, para poder ver el efecto que sus dedos en su interior causaban en el muchacho más joven. Un gesto de completo desprecio apareció en su boca cuando vio que por la estimulación de sus dedos, el pene del chico estaba erecto, a pesar de que era evidente que estaba sufriendo el dolor.

―Mírate, con tan poco y ya estás duro y dejando escapar algo de líquido. ¿Tu cuerpo te traiciona siempre así, muñeca? A pesar del odio que sale de tu boca, tu cuerpo se está abriendo a mí y pidiéndome a gritos que me lo coja ―anunció el mayor con la mirada desapasionada, después se terminó por encoger de hombros y sacó bruscamente sus dedos de dentro de Dae Hyun, para sacarse la erección de los pantalones y después más por comodidad suya que la del otro, buscó lubricante y, claro, condones. Esta zorra no iba a pasarle ninguna enfermedad, porque a pesar que su mente pertenecía a un hombre de un cuento de hadas, su cuerpo seguía siendo humano y vulnerable a las enfermedades como las de transmisión sexual. Así pues, luego de tener el condón y un poco de lubricación, se pasó la lengua por sus labios gruesos y guió la punta hacia el ano del otro, sonriendo malicioso antes de entrar de una sola estocada, nada de ser suave e ir penetrándolo de a poco, ¿para qué? El cuerpo de una puta como la del niño debería de estar acostumbrado a este trato brusco. De seguro, era lo que más le ponía y todo.

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