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I just want a relaxing time [Privado]

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I just want a relaxing time [Privado]

Mensaje por Vincent Greenwood el Miér Mayo 29, 2013 9:57 am

Vincent no era nada más que un hombre fracasado. Su esposa lo había dejado hace un año, después de tanto que la amaba, le idolatraba y se rompía el alma trabajando, nada fue suficiente para ella. Se fue con otro, el bebé que estaba en su vientre ni siquiera era de él o ese otro, sino de un tercero. ¿Cómo es que tu vida puede irse a la mierda tan rápido? No entendía realmente cómo es que tuvo tanta mala suerte al caer en eso. Y lo peor de todo, es que no podía superarlo, día tras día se daba de cabezazos contra la pared, no comprendiendo por qué le pasó y como nunca lo entendía, se entregaba a la bebida. Así pues, ahora estaba en ese bar. No era al que siempre se iba, ayer lo corrieron de ese porque al estar ebrio, perdía la razón y cualquier provocación lo hacían querer pelear. Era un cabrón peleonero cuando estaba ebrio, por eso tuvo que buscarse otro lugar. Este no le gustaba. Veía gente demasiado bien vestida, como si estuviera llena de gente pija que estaba allí para ostentar su dinero y no para divertirse realmente. Tsk. Odiaba ese tipo de gente.

Pero aquí estaba, iba a beber hasta perder el sentido, ya luego el bartender podría meter su culo bebido en un taxi y no iba a meterse con nadie. Hoy solamente quería beber en paz. Pero no, algo siempre tenía que pasar. Todo su cuerpo se estremeció por completo y miró hacia un costado… un grupo de personas le llamó la atención, su corazón comenzó a latir con fuerzas y ni siquiera supo por qué. Era como si conociera a una de las mujeres, pero al mismo sentido no. Era un gran sentido de peligro. Negó con la cabeza al segundo, diciéndose que estaba siendo un idiota, que no debería de pensar en esas cosas, suficiente era con esos sueños extraños que tenía sobre bosques y que se yo, mejor se ponía a beber como buen borracho que era y ya. Y así estuvo por alrededor de una hora, hasta que alguien vino al lado suyo, ordenando con voz mandona que le dieran un no sabía qué. Vincent miró de costado y notó su ropa cara, el perfume bonito que seguro valía más que un ojo de la cara, la actitud de “dueño de todo” y todo lo demás. Le dijo una cosa.

Estaba frente a alguien que se creía más que otros.

Tsk. Odiaba ese tipo de persona. Su yo borracho hizo un gesto de desdén y el otro apreció verlo, porque se giro lentamente para mirarlo y esa mirada que le dio ya le dio mala espina y le hizo hervir la sangre. Estaba seguro que de esa pequeña boca no iba a salir algo bonito y él se preparó para lo que sea, aunque sinceramente, no tenía ganas de soportar que alguien le diga cosas. Hoy no estaba de humor, en verdad que no estaba de humor para soportar palabras hirientes de un hombre que tenía más dinero que podría gastar y se creía el rey del mundo. Aunque por su cara de niña, más bien sería una simple princesa.

Vincent Greenwood
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Re: I just want a relaxing time [Privado]

Mensaje por Kim Hee Chul el Miér Mayo 29, 2013 12:39 pm

Estaba fascinado con el éxito que envolvía su vida en esos momentos, la creciente fama de super junior y de él en solitario con sus entrevistas, sus programas entre los que destacaban el programa de radio y otro donde era uno de los conductores más populares por sus comentarios, fríos, sarcásticos y crueles. En esta época les encantaba escuchar ese tipo de comentarios cínicos y que despedazaran a alguna otra persona mientras los demás se reían y terminaban burlándose de él, bueno Kim HeeChul era cruel en ese aspecto, mientras no se llevara todo el crédito de las palabras lo disfrutaba, porque el hombre sabía cómo herir con ellas, tenía una lengua demasiado filosa de la cual todos trataban de cuidarse y ¡Ay! De aquellos que se convertían en su blanco, porque siempre era necesario tener un bufón para ello. Ese era Kim HeeChul, el mismo diablo cuando quería porqué había aprendido por las malas que para estar dentro de ese mundo y sobrevivir allí tenía que ser así, pisar a quien se le interpusiera en el camino y afortunadamente el creador le había dado todo para hacerlo, inteligencia, hermosura, una perfecta piel, rostro más bello que el de una chica, talento con las palabras y él no desperdiciaría nada de eso.

Ahora se encontraba dirigiéndose a uno de los mejores bares de la ciudad, se suponía que se encontraría con algunos compañeros de trabajo pero la verdad es que no tenía el mínimo interés de conversar con ese tipo de personas que solo le adulaban para que no fuera a decir nada indebido de ellos en la TV o el radio. Claro, siempre estaban con él por pura hipocresía, por conveniencia y eso era lo que más le fastidiaba de esas personas pero sabría jugar con ellos un poco para después de haberles sacado provecho desecharlos, porque todos en esta vida eran utilizables y desechables. Decidió que los haría esperar unos momentos pero esos momentos se convirtieron en una hora, al cabo de una hora decidió aparecer en ese lugar, su cabello iba bien arreglado de lado y su maquillaje algo suave, solo los ojos y si acaso un poco de gloss en los labios para resaltarlos un poco aunque con los tragos seguramente desaparecería, tal vez encontraría algo divertido que hacer y eso era lo que le motivaba más que nada.

Pasó por la sección VIP y los encontró replegados en una de las mesas, no habían ido mucho si acaso unos 4 o 6 no recordaba bien los nombres de todos pero no había ninguno con el que se llevara decentemente siquiera, solo de dientes para fuera. Largó un suspiro y fingió una sonrisa socarrona en sus labios mientras saludaba y se aguantaba los reproches de que había llegado tarde, alzando los hombros y mirándo a la chica indignada que gustaba de el y se atrevía a poner una mano sobre su ante brazo derecho, la cual removió sin dejar de fulminarla con la mirada mientras hablaba déspota No me toque con tus sucias manos por favor… recién me he bañado no querría hacerlo doble vez por tu culpa sonrió y se giró para ir por un trago, si iba a convivir con esas personas algo fuerte le haría mucha falta. Llegó a la barra mirando por encima de su hombro, sin querer recargarse en esta, no fuera que estaba llena de gérmenes de alguien más, pidió un vodka escocés y en lo que esperaba se dedicó a observar a la gentuza que estaba en el lugar, en especial al tipejo que se encontraba a su lado, parecía ya bastante bebido y tenía pinta de albañil, entrecerró los ojos y se sorprendió al notar el gesto de desdén que le había dado, a él al gran KIM HEECHUL ¿pero quién se creía que era? Alzó su barbilla altivamente mientras le dedicaba una mirada de odio puro, una sonrisa desdeñosa se formó en sus labios y soltó su veneno Vaya, parece que ya dejan entrar a cualquiera… antes este lugar tenía más clase… sonrió y tomó su trago para después pasar por ahí codeando al tipo que parecía que no se podría sostener en pie de lo borracho que estaba y Uff! Apestaba a alcohol, en verdad que en estos días cualquier naco entraba al lugar, ya era difícil encontrar un lugar que no admitiera esa clase de gentuza.

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Re: I just want a relaxing time [Privado]

Mensaje por Vincent Greenwood el Miér Mayo 29, 2013 2:22 pm

Woah. A pesar que sabía que algo déspota y arrogante iba a salir de esa pequeña boca, no se esperaba algo como eso. ¿Quién carajos se creía para decir si él tenía clase o no? Maldita puta arrogante. Vincent estaba a punto de replicarle algo, pero entonces el tipo hizo lo inesperado. Lo codeó. ¡Joder lo codeó! Y, por supuesto, él teniendo tan poco equilibrio por la bebida, terminó cayéndose para un costado, llevándose un par de sillas que estaban a su lado en el proceso y dándose un golpe terrible en las costillas. Incrédulo ante lo que acababa de pasar, lo único que pudo escuchar Vincent fueron las risas de los que estaban a su lado, junto con un par de gritos de “idiota”, pero eso era de lo menos, porque lo que más humillación y rabia le dio, fue ver el rostro de aquel que era responsable de esto con una sonrisa se satisfacción en su rostro, mientras lo veía humillado en el piso. Lo pero de todo fue esa pequeña mirada de desdén, con ese brillo en los ojos que parecía decir “Ese es el lugar que te mereces, el piso” antes de que se diera vuelta y se fuera a la zona VIP, meneando su pequeño y atractivo trasero.

Vincent vio rojo por un segundo, como los toros antes de atacar y gruñó, queriendo levantarse para ir tras aquella perra y enseñarle que con Vincent Greenwood no se jugaba, pero estaba tan borracho y lastimado, que no pudo hacerlo. Miró con impotencia cómo venían dos guaruras de los que estaban en la puerta, lo agarraban de cada lado de los hombros y lo sacaban de los brazos y lo arrastraban hacia la salida. Vincent forcejeó y probablemente podría haberse zafado de ellos, sino fuera por la puta bebida que le hacía débil. Llegó hasta la puerta y no supo por qué, pero miró hacia la zona VIP y allá vio al que comenzó todo esto. El tipo lo estaba mirando con una sonrisa de lado en el rostro y cuando notó que Vincent lo miraba, tuvo el descaro de levantar su copa y darle un saludo burlón. Entonces sí gruñó de pura rabia y quiso ir allá y desfigurarle la cara, pero era ya demasiado tarde y lo estaban sacando de un puntapié del lugar. Lleno de ira, Vincent fue a dar contra un buzón de correo que estaba delante, gimiendo cuando su brazo golpeó contra el mismo. Los otros le dieron un par de advertencias, pero él no las escuchó, sólo tenía una cosa en la mente. La cara de ese tipo y la venganza.

Vincent no se iría a su casa esa noche sin obtener la dulce venganza. Era una mala idea, una parte de él sabía que si le hacía algo a ese tipo, después se iba a arrepentir, pero la calló vilmente y luego fue a una tienda que estaba cerca y se compró dos botellas del whiskey más barato que tenía y comenzó a beber, sentado enfrente de ese bar, mirando la entrada sin parpadear, obsesionado con ese lugar y lo que contenía. Un plan se fue formando de a poco en su mente. Uno terrible. Uno vil. Uno imperdonable. Uno del que se iba arrepentir toda la vida y probablemente en las otras también, pero ahora era lo más dulce que pudo encontrar en su mente para poder vengarse. Porque sabía que gente como esa necesitaban ser humilladas hasta las lágrimas para poder cambiar y entender que este tipo de cosas no se le hacía a la gente. Él sería en el encargado de vengar a todos los posibles futuros victimas de este hombre y también a los que ya humilló y nunca pudieron vengarse. Con esa decisión en mente, lo único que tuvo que hacer esperar. No pasó mucho tiempo hasta que el susodicho salió y Vincent bebió algo más de su botella, antes de ponerse la capucha de su abrigo de algodón y comenzó a seguirlo. El tipo se paró en una esquina, seguramente esperando por un taxi, pero en realidad, le dio el momento justo para interceptarlo.

―Ahora eres mío ―susurró con malicia, rompiendo el culo de la botella contra una pared, quedándose con el mango y el resto filoso. En un movimiento rápido agarró a la pequeña princesa de la cintura con uno de sus brazos gruesos y con el otro, el que tenía la botella, lo colocó justo debajo de su cuello, de manera amenazante, pinchando la piel mas todavía no cortándola―. Si sabes lo que te conviene, no vas a moverte y gritar, princesita. Porque eso será lo último que salga de tu boca, antes de que te raje la garganta ―gruñó―. Ahora vendrás conmigo, que tengo una pequeña lección que darte ―agregó con el mismo tono, tirándole su aliento asqueroso a alcohol barato en el costado de la cara.

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Re: I just want a relaxing time [Privado]

Mensaje por Kim Hee Chul el Miér Mayo 29, 2013 2:55 pm

Le dedicó una mirada altiva y superficial mientras pasaba junto a él y cuando escuchó el ruido que se formó, se giró para ver qué era lo que lo causaba y sonrió divertido y arrogante al ver al borracho ese tirado en el suelo, y eso que no había puesto mucha fuerza en su empujón, seguro el hombre estaba más ebrio que nada y ya no podía ponerse ni en pie, tuvo deseos de estallar en carcajadas pero ante todo debía mantener la apariencia frívola que poseía. Entrecerró sus ojos sin desaparecer su mirada fría y desdeñosa, tuvo deseos de decirle “El piso es el único lugar que mereces aquí” pero la gente estaba alborotada y mirando en su dirección, así que se encargó de que sus ojos lo dijeran todo por él, seguro que se encargarían de transmitir bien el mensaje. Cuando vio que logró leer a través de ellos sonrió satisfecho y se giró contoneándose de regreso a su zona VIP, mira que se había atrevido a codearlo, debía desinfectar esas ropas, no sea que tuviera alguna enfermedad. Rió malévolo por dentro y luego miró a los chicos que se encontraban observando el acontecimiento, les sonrió y todos siguieron con sus pláticas desinteresadas.

Escuchó un escándalo a sus espaldas y se giró para encontrarse con el dichoso espectáculo de el mastodonte ese siendo arrastrado por los de seguridad hacía la salida, vaya que era grande pero ni eso le había amedrentado a la hora de humillarlo, Kim HeeChul no se dejaba por nadie, nunca. Sostenía su copa en la mano, no le había dado ni dos sorbos, sonrió cuando el tipo miró en su dirección y alzó la copa en forma de saludo mientras hacía un ademán con su cabeza y le sonreía ampliamente complacido de que lo sacaran de ahí, no sabía porqué pero su sola presencia en el lugar le causaba repulsión. Bebió de su copa sin apartar la mirada del pobre hombre que había sido víctima de sus palabras solo porque le había dedicado esa mirada, en cuanto le perdió de vista sonrió desilusionado, ahora no tendría con que divertirse el resto de la noche, seguro que sería una pérdida de tiempo quedarse allí. Terminó su copa y se dejo caer sobre el sofá mientras veía a los idiotas ebrios de sus compañeros comenzar a besarse entre ellos, rodeó los ojos cuando la chica que le coqueteaba se abalanzó sobre él y se puso de pie, cualquier lugar sería mejor que quedarse a su lado, así que bajo a la barra a beber un poco más, no se embriagaría pero al menos quería disfrutar de su soledad.

No supo cuanto tiempo pasó en realidad solo que ya no soportaba estar ahí ni un segundo más, la música dejo de ser de su agrado, encontrarse bebiendo solo no era su estilo y los que se habían atrevido a acercarse para coquetear con él habían sido bateados más rápido que una bola rápida de beisbol. Ya no recordaba al desdichado que había hecho que sacaran del lugar, solo tenía deseos de irse a casa y eso iba a hacer. Salió del lugar con un porte altivo como siempre mientras miraba para ambos lados, la noche era algo fría, bueno más bien la madrugada, sonrió mientras veía las calles desiertas, serían como las 2 de la mañana a lo mucho, esperaba encontrar un taxi rápido, como su auto estaba en mantenimiento no había podido traerlo pero esperaba que ya fuera a quedar porque detestaba tomar taxis. Avanzo hasta una esquina y esperó mirando su reloj de marca mientras veía la hora y esperaba a que pasara algún taxi, comenzaba a hacer algo de frío para su gusto.

Escuchó un murmullo a sus espaldas y luego algo quebrándose, se asustó inmediatamente y se giró para ver de quien se trataba, sintió un brazo fuerte y rudo rodear su cintura sin piedad y luego algo filoso ponerse en su garganta, ni siquiera pudo tragar pues temía moverse, miró de soslayo al hombre que le sostenía de esa manera, apestaba a Whisky barato y se veía que tenía mucha fuerza, le escuchó atentamente frunciendo el ceño cuando le llamó “Princesita” ¿Quién era y de dónde le conocía? Solo dos personas le apodaban así, no podría ser una de ellas ¿cierto? Ellos que supiera él no querían matarle. Se removió mientras ladeaba su rostro para no oler su apestoso aliento ¡Qué demonios! ¿Quién te crees que eres? ¿Te das cuenta de a quién le estás hablando? ¡Suéltame inmediatamente! – ordenó con ese tono prepotente que tenía mientras trataba de controlar su miedo, no le dejaría ver que estaba asustado, si quería dinero se lo podía dar pero ¿Qué era lo que había dicho? ¿una lección? ¿Qué se creía que era este tipo? En cuanto le viera el rostro se encargaría de hacerle ver con quién estaba tratando este bestia que se atrevía a tenerlo así.
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Re: I just want a relaxing time [Privado]

Mensaje por Vincent Greenwood el Jue Mayo 30, 2013 12:36 am

¿Qué si se daba cuenta con quien estaba hablando? Pues lo estaba haciendo con una princesita arrogante que nada tenía que hacer que andar humillando a la gente por allí. Era él el que no sabía con quién se había metido y ahora se lo iba a demostrar. Le iba a dar la lección de su vida, para que recordara al otro día que ciertas cosas no se hacían. Meterse con gente como él sería muy terrible para su persona. Sonrió ladino cuando lo sintió temblar, porque lo que no demostraba su voz, sí que lo estaba haciendo su cuerpo. Tenía miedo y él saboreó esa sensación casi con gula. Después miró para todos lados, porque escuchó unas risas detrás de él y le tapó la boca enseguida con una de sus manotas, impidiendo que llame por ayuda. Con el tipo asegurado allí, comenzó a guiarlo hacia el estacionamiento de un bar que estaba más allá, que era mucho menos que el otro, sólo tenía unos cinco coches y, lo mejor de todo, nada de cámaras de seguridad. Vincent sonrió mientras que lo soltó y empujó al otro, haciendo que se catapultara hacia adelante por la fuerza excesiva que encontró, tirándolo al piso. El otro chilló y se quejó y pronto se dio vuelta para ver de quién se trataba. La sonrisa que tenía en el rostro creció aún más al ver el reconocimiento en sus ojos chocolates.

―¿Qué quién soy? Mi nombre es Vincent y ahora seré tu peor pesadilla ―siseó venenoso, poniéndole un pie en el estómago, impidiendo que el otro pudiera levantarse y huir. Aplicó mucha presión, haciéndolo doloroso, esperando que mañana tuviera una marca de su zapato allí. Quería dañarlo, quería marcarlo, quería hacerle sufrir de la misma manera que lo hizo hace un rato en el bar. Era malo. Una pensamiento atroz, pero en este momento era lo mejor que podría estar pasando en su vida. El tener este control por otra persona así, fríamente, duramente, divertidamente. Se agachó un poco, poniendo más presión en ese pie, para acercarse un poco a la cara del otro, para que viera en sus ojos lo enojada que estaba, lo que le esperaba después de lo que acababa de hacer. Esta noche sería la peor noche de toda si vida―. Te has metido con la persona equivocada, princesita. Puesto que yo no me aguanto que alguien con plata y actitud de perra me humille. ―Estiró una mano, para agarrarle el cabello con fuerza. Aprovechando que era largo hasta le arrancó algunas hebras mientras lo hacía. ―Así que ahora vas a saber lo que a niñitos como tú les pasa cuando me joden la paciencia, amor ―dijo en tono burlón, sacándole el pie encima como para poder levantarlo ahora, todavía desde el cabello. El otro lo golpeó cuando tuvo la menor oportunidad, pero aprovechando que tenía su mano en su cabello, Vincent tuvo que apretar un poco más y el otro ya se quedó quieto.

―Ssshhh, tranquilo, tranquilo. No hay necesidad e apresurarse, ya te voy a dar lo que mereces, pequeña diva ―susurró el hombre, pegando al otro contra su cuerpo. Le dio una mirada malévola y luego una sonrisa, antes de bajar su cabeza para robarle un beso. No era en beso en realidad, era una juntada de labios salvajes, donde hubo más dolor que placer. La princesita logró morderle un labio, pero eso no fue suficiente para que Vincent se amedrentara, estaba tan borracho que ni dolor sentía. Se alejó cuando se vio satisfecho, pasándose la lengua por el labio herido, sintiendo el sabor cobrizo de la sangre―. ¿Te gusta con dolor, verdad princesita? ―preguntó con una sonrisa, estirando su mano para desparramar la sangre que quedó en la boca del otro por un lado de su rostro. El otro se retorció y no quiso saber nada de tener su sangre mojándolo así, pero nada podría hacer realmente con el agarre de hierro que tenía él por su cuerpo. Cuando terminó eso, lo agarró mejor y luego lo llevó hacia uno de los coches que estaba allí. Era uno bastante viejo, así que supuso que no tenía alarma. Empujó la cara de su victima contra el baúl del mismo, donde estaban más o menos escondidos de cualquiera que pudiera pasar por la calle y entonces comenzó a desprenderle en pantalón al otro. El mismo chilló, porque seguramente ya se había dado cuenta con esa acción, lo que estaba por hacer.

―No eres tonto y sabes lo que va a pasar. Así que sino quieres que te duela más de lo necesario, te aconsejo que te hagas a la idea y te relajes ―
dijo en tono muy frío, agarrando los dos brazos con una sola mano, detrás de la espalda del otro y presionándolo con fuerzas contra el coche, tanto que probablemente iba a tener problemas para respirar, al estar su pecho tan apretado, pero eso era lo de menos para Vincent. Su atención y ojos estaban concentrados en el culo suave y blanco que se reveló detrás de la tela de aquellos pantalones costosos. Con su mano libre delineó el contorno y se lamió los labios en anticipación. Oh, sí. Iba a disfrutar tremendamente de esto.

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Re: I just want a relaxing time [Privado]

Mensaje por Kim Hee Chul el Jue Mayo 30, 2013 1:06 pm

Nunca se creyó el protagonista de una escena de ese tipo ¿Qué le sucedía a este sujeto? Ni siquiera le conocía y ya lo estaba tratando de esa manera, poniendo sus asquerosas manos sobre su cuerpo ¿qué no sabía que Kim HeeChul no se toca? ¿Cómo se atrevía? Sentía la cólera apoderarse de él y quería removerse como una fiera pero el maldito cobarde le tenía amenazado con ese vidrio, HeeChul no era tonto, claro que no, no quería salir herido ante una situación así, trato de manejarlo lo mejor posible, así que trago pesado y habló disminuyendo su tono arrogante Llévate todo el dinero que quieras, puedo darte todo el dinero que pidas… solo suéltame le miró de soslayo mientras, se quedaba quieto sintiendo como unos temblores se apoderaban de su cuerpo, maldita sea, el no debía temer a nada. Escuchó unas risas y tuvo la intención de gritar, intención que se vino abajo cuando sintió la enorme mano del extraño tapar toda su boca, se removió con fuerza mientras trataba de soltarle pero este hombre poseía una gran y considerable ventaja sobre él. Le hizo caminar a un estacionamiento que lucía vacío, sintió un poco de miedo ¿Y si quería asesinarlo? Seamos sinceros, había mucha gente que deseaba verlo muerto.

Sintió como le soltaba y le arrojaba con fuerza hacia adelante, haciéndolo tropezar y caer de bruces contra el suelo, afortunadamente para su rostro, logró meter las manos mucho antes de que su cara diera contra el pavimento. Un chillido de dolor salió de sus labios al sentir que se enterraba unas piedritas en las manos, maldito hombre, de verdad que le odiaba sea quien fuera, lo detestaba y lo quería ver tres metros bajo tierra de ser posible por atreverse a hacerle eso. Giró su cuerpo para ver quién era el que se creía con el derecho de tratarle así y entonces abrió sus ojos enormemente, claro que reconocía ese rostro, esa mirada de furia y prepotencia, era el imbécil ese que se había atrevido a verle con superioridad, maldito ebrio ¿Qué se creía que hacía tratándole así? Vincent, en cuanto le dijo el nombre lo odió, no pudo evitar darle su mirada más despectiva y odiosa, sintiendo como la sangre le hervía, ¿Su peor pesadilla? Pobre diablo, no tenía ni la más remota idea de lo que era ser una pesadilla.

Se apoyó en el sucio suelo con ambas manos y se impulso para intentar levantarse pero el contrario colocó un pie sobre su estómago lo que le hizo soltar un chillido de dolor pues hacía presión con fuerza y el tipo ahora que lo podía notar bien era un mastodonte, era un gigante que seguro pesaba una tonelada, su apariencia ahora lucía tan peligrosa y le daba miedo. Llevó ambas manos sobre el pie contrario para intentar quitarlo de ahí, retorciéndose un poco y maldiciéndolo mientras le veía acercarse, le miró a los ojos pero no le dejo olfatear el miedo que tendría, si le iba a dar una paliza, adelante, había vivido cosas peores. Con la barbilla en alto le miró fijamente a los ojos tratando de controlar el dolor que sentía por la presión que ejercía sobre su cuerpo. Resopló con su nariz mientras le escuchaba decirle aquello, “princesita” y “perra” apretó la mandíbula mientras le retaba con la mirada, no le tendría miedo, no a un tipo de su calaña y así se lo hizo saber para fortuna de ego y desafortunado cuerpo No vales ni mi tiempo, borracho idiota dicho esto, sintió como le agarraba del cabello con fuerza, haciéndole cerrar uno de sus ojos mientras dejaba salir un quejido de dolor, detestaba que tocaran su cabello. Idiota, ni que fueras tan importante como para que te de algo de mi atención gruñó con dificultad pues ese pie no le dejaba hablar muy bien. Respiró profundo cuando apartó su pie de su estómago y enseguida lo masajeó mientras el otro le levantaba bruscamente, seguro ya comenzaría a golpearlo, se tambaleó un poco y le miró descargando su puño contra él, golpeándolo con toda su fuerza en el rostro pero solo logró lastimarse la mano, gritó cuando sintió como apretaba su cabello y se quedó quieto mientras le miraba con repulsión.

Entrecerró los ojos cuando le dijo aquello y sintió como repegaba su cuerpo contra él de él, se estremeció por completo y una sensación de asco se formó en la boca de su estómago y se reflejó en su rostro mientras alzaba su rostro y sentía como el contrario le besaba, podía saborear el tufo de Whisky en su boca, que asquerosa sensación le dio en esos momentos, solo quería apartarlo lejos de él, le empujó por el pecho con violencia y al ver que no se apartaba le mordió el labio con fuerza pero ni así el bruto se apartaba de él. Siguió golpeando con fuerza su pecho que parecía de acero y agradeció cuando se apartó de él, tosió y escupió para quitarse ese horrible sabor mientras limpiaba su boca con uno de sus brazos y golpeando la mano que le tocaba, forcejeó cuando sintió que se movía y le siguió golpeando mientras comenzaba a gritar para pedir ayuda, tenía boca y la iba a usar para ello. El contrario se atrevió a estrellar su rostro sobre un coche, movió sus manos con desesperación cuando sintió la posición en la que estaba y el maldito le comenzaba a desprender su pantalón, esto no iba por donde pensaba, gruñó y chilló moviendo su cuerpo para evitar a toda costa que le desnudara.

Maldito idiota, pobre diablo, imbécil ¡Quítame las manos de encima! sentenció enfadado mientras seguía moviéndose, sintiendo su agarre más fuerte, quejándose cuando le presionó contra el coche, dificultándole la respiración, comenzando a jadear en busca de aire, sintiendo como se quedaba desnudo de la parte de abajo, su trasero expuesto al aire y la mano del contrario tocándole, sus terminaciones nerviosas le hicieron reaccionar y removerse mientras gritaba más fuerte, tenía que soltarse, era simplemente ilógico para él que alguien se atreviera a tocarle de esa manera, menos un ebrio pobretón que seguramente vivía en las calles, pero que asco. Gritó con fuerza por ayuda mientras se removía y trataba de soltarse sin importarle si se lastimaba en el intento, solo quería correr lejos de ahí.
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Re: I just want a relaxing time [Privado]

Mensaje por Vincent Greenwood el Jue Mayo 30, 2013 3:33 pm

Te lo mereces:
Todas esas cosas que le estaba diciendo sólo hacían que su humor empeorara y quisiera hacerle más cosas malas a este hombre, hacerle saber que su actitud altiva nada podría hacer en contra de alguien como él. Quien tenía fuerza y suficiente mente loca como para darle una lección. Sonrió sabiendo que eran palabras vacías, que aunque quisiera escapar, jamás iba a poder hacerlo, porque él actualmente era todo, todo de este Vincent Greenwood. Gruñó cuando comenzó a gritar y él tuvo que tomar una medida al respecto, se agachó para romperle la ropa interior al tipejo este, que por supuesto era de ceda y costosa y eso usó para metérsela en la boca, porque estaba cansado de su cháchara, además si es que alguien venía a investigar qué era todo este sonido, su plan se iba a ir a le mierda y eso era algo que no iba a permitir, claro que no. Contento de que sus gritos al fin habían terminado, Vincent miró hacia el trasero de este hombre y lo primero que hizo, fue humillarlo, tal como él mismo había hecho con él. ¿Cómo? Pues le dio varias nalgadas en cada mejilla, no deteniéndose para que estas estuvieran rojas y ardientes, hasta que los gemidos de la princesita se volvieron lastimeros. Sino hubiera peligro de que los descubrieran, le hubiera quitado la mordaza para escuchar los gritos de que se detuviera.

―¿Ves lo que se ganan princesas perras como tú? Esto es lo que te ganas cuando te metes con al gente equivocada, te daré la lección de tu vida, pequeña puta ricachona ―gruñó Vincent, antes de meterle cruelmente su dedo del medio en el culo al hombre, riendo malicioso cuando escuchó el grito que salió desde lo más profundo de la garganta de este tipo. En una parte de su cerebro, algo o alguien le estaban gritando que se detuviera, que esto no estaba bien, que no podría hacerle algo así a alguien, por más maldito que haya sido con él. Sin embargo, Vincent no estaba en sus cinco sentidos como para hacerle caso a esa parte que era su consciencia. La cayó de manera brusca, mientras jugaba con su dedo allí adentro, buscando cruelmente la próstata de este idiota, porque quería que su humillación sea el doble, no sólo que sintiera ser abusado, sino también que su cuerpo reaccionara a las caricias mal recibidas. Buscó la próstata hasta que la encontró. Disfrutó verlo saltar, sintiendo seguramente una corriente eléctrica recorriendo todo su cuerpo cuando esa parte tan sensible fue tocada sin piedad, hasta que Vincent pudo notar que el pene del tipo comenzó a crecer―. Oh, sucia y asquerosa princesa. Te gusta ser tocado de esta forma, ¿verdad? Mírate, duro y dejando escapar ya algo de líquido… ¿quieres más? ¿Quieres sentir algo más grande? ¿Algo que te parta en dos hasta que sangres? Pues te o voy a dar… claro que te lo daré… ―siseó con veneno, agachándose para hablarle al oído y dejar salir hasta un poco de saliva que cayó en un costado de la saliva del coreano.

Y finalmente, no poniéndole más suspenso a lo que iba a suceder esa noche allí, Vincent llevó la mano que no estaba atajando al otro a sus pantalones y comenzó a desprendérselos. La princesita gimió y comenzó a retorcerse más cuando escuchó el cierre de su pantalón bajarse, pero era ya demasiado tarde, Vincent tenía completo control sobre él y esa noche iba a pasar lo que tenía que pasar. Se lo iba a violar, sí. No tenía duda sobre ellos. La peor humillación que podías hacerle a una persona era eso y Vincent iba a pasar a la historia siendo otros de los hijos de puta que usaba esto para lastimar a una persona. Finalmente su falo estuvo afuera, así que él se lo masajeó sólo un poco, antes de llevarlo a la entrada del otro. Lo vio estremecerse y moverse, pero anda de eso iba a cambiar lo que tenía en mente, no tenía piedad alguna, estaba todo dicho, lo iba a hacer y lo hizo. De a poco fue entrando en ese cuerpo delicado y gruñó cuando el otro apretó tan fuerte sus músculos que le impidió seguir metiéndosela. ¿Con que esas teníamos? ¿Iba a apretarlo tanto que no lo dejaría entrar? Jáh. Idiota. Como si eso fuera a detenerlo. Con la mano que no lo estaba sosteniendo, agarró el pene de la princesita y comenzó a masturbarlo, seguramente el repentino toque lo iba a hacer ceder.

―Eso no te va a servir, puta ―le gruñó, antes de empujar sus caderas completamente hacia adelante y metérsela hasta el fondo, no dejando nada afuera. El grito que propinó el hombre fue tan profundo que pudo escucharse aún con la mordaza. Eso le dio más satisfacción y placer a Vincent, que sin nada de piedad comenzó a entrar y salir de ese cuerpo, lastimándolo, hiriéndolo, humillándolo, haciendo saber que el que mandaba aquí y esta noche era él y nadie más. Sus embestidas comenzaron a ser tan implacables que inevitablemente notó que lo desgarró por dentro y la sangre comenzó a mezclarse con algo del líquido pre-semen. Ni siquiera aquel liquido rojo que comenzó a caer por las piernas de su víctima lo hicieron ablandarse, todo lo contrario, hizo que la bestia que existía en su interior se volviera más feroz y le diera mucho más fuerte. Estaba bien que sangrara, que sufriera, sólo de ese modo aprendería la lección, no había ningún otro, sólo este era el camino para hacerle saber que nunca, nunca más, debería volver a mirar con desdén a alguien como él.

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Mensaje por Kim Hee Chul el Miér Jun 05, 2013 4:06 am

Bastardo, maldito...:
Kim HeeChul nunca había experimentado esa clase de desesperación, frustración y miedo en la vida, su cuerpo no sabía cómo reaccionar a estas emociones, solo temblaba y gritaba para que le soltara, no le importaba en ese momento nada que no fuera escapar lejos del alcance de este loco que al parecer no iba en broma y de verdad se lo iba a coger ahí. Se estremeció tembloroso cuando sintió que le arrancaba la ropa interior de un jalón y luego la llevó a su boca para acallar con esta sus gritos, unas lágrimas de desesperación querían salir ardorosas de sus ojos pero no se permitiría eso, no le daría el gusto, seguro lo que quería era rebajarlo y acabar con su maldito orgullo, ese que siempre le causaba problemas pero nunca le había puesto en una situación semejante. Mordió la ropa con fuerza mientras se retorcía sin importarle si se lastimaba más en el proceso, lo que fuera con tal de soltarse del agarre de ese imbécil. Su rostro se puso de colores cuando sintió la primera nalgada en un una de sus posaderas, maldito idiota, si creía que con eso le humillaría estaba muy equivocado, aunque sintió una profunda vergüenza, se limitó a cerrar sus ojos con fuerza mientras dejaba salir chillidos frustrados, lo odiaba como si le conociera de una vida entera.

Las palabras que le dedicó le hicieron estallar en cólera, sus orejas estaban rojas mientras le escuchaba decir aquello pero no pudo pensar en ello por mucho tiempo pues enseguida sintió un intruso cruelmente metido en su parte inferior, aquella que nunca nadie había tocado porque él no creía que nadie fuera adecuado para tocarlo, ahora este intento de hombre estaba tocándolo y lo que es peor, metiéndole el dedo de aquella manera tan bestia, un grito profundo salió de su garganta para estamparse contra su mordaza que le impidió salir de su boca, ese dedo que se movía en su interior produciéndole asco e incomodidad, que quería que lo sacara ya, que parecía buscar algo y no pararía hasta encontrarlo. Se removía incómodo mientras el otro seguía profanándolo de esa manera hasta que su cuerpo se tensó y una corriente eléctrica le recorrió por completo, de la punta de los pies hasta la punta de sus cabellos le sacudió una oleada de calor y su miembro comenzó a reaccionar ante aquellas embestidas, haciéndole sonrojar y agachar la cabeza mientras maldecía por dentro.

Sus orejas ardían al igual que su rostro, sus ojos estaban cerrados con fuerza, no quería pensar en ello, no quería pensar en nada de lo que estuviera pasando en esos momentos, solo quería olvidarse de ese momento, su cuerpo estaba caliente, reaccionando a esos toques porque no podían llamarse caricias. Abrió sus ojos cuando le escuchó decir esas palabras y sintió un miedo recorrer su nuca al escuchar eso de “grande” y “sangre”, mordió con fuerza la mordaza mientras sentía ese tufo en su oído y la saliva del contrario caer en su costado, era repulsivo. El bajar del cierre del pantalón contrario le hizo sacudirse con violencia mientras el otro bajaba su pantalón, sabía lo que haría el muy maldito, el miedo y la desesperación se habían apoderado de su cuerpo, sus gemidos suplicantes porque se detuviera quedaban atorados y se convertían solo en jadeos incomprensibles. En realidad, en el fondo de su mente pensaba en cómo carajos había terminado así, alguien de su categoría de su clase y de su temperamento, siendo tomado por esta persona que ni siquiera tenía idea de quién era él. Como pudo, zafó su brazo con fuerza y logró propinarle un codazo al otro en el estómago mientras intentaba zafar el otro con todas sus fuerzas.

Un grito de dolor salió de sus labios cuando sintió como comenzaba a metérsela, esa cosa era demasiado grande, no le cabría, así que apretó con fuerza su interior para que no siguiera lastimándole pero no contaba con que el otro tomaría entre sus manos su miembro que había respondido a las caricias y eso le hizo perder la concentración, maldiciendo interiormente, no le gustaban esas manos toscas y burdas ni siquiera sabían tocarlo. Sus jadeos se hacían más intensos a medida que el maldito le masturbaba el miembro, sus palabras lejos de humillarlo lo hacían rabiar, sino fuera por la mordaza que tenía en la boca ese grito que profirió hubiera sido escuchado por medio Seúl. Pudo sentir claramente como todo entró en su cuerpo rasgando su interior, un liquido caliente comenzó a recorrer su trasero, ni siquiera le dio tiempo a recuperarse, enseguida comenzó a empujar adentro y afuera como la bestia que era, una ardorosas y dolorosas lágrimas se amontonaron en los ojos de HeeChul que se sentía tan impotente por no poder detener esa situación, su cuerpo era mecido a placer del mastodonte contrario, violándolo por completo, podía sentir su sangre recorrer sus piernas temblorosas que de no ser por estar apoyado en el auto ya hubiera caído, su cuerpo no dejaba de pelear, solo quería que lo soltara, dejar de sentir, las embestidas eran cada vez mas violentas, casi lo podía sentir en la garganta, un odio comenzó a acumularse en su interior, aborrecía de sobremanera a esta persona y solo una cosa tenía en la mente. Venganza.
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Mensaje por Vincent Greenwood el Vie Jun 07, 2013 1:14 am

De nada, princesa:
Se sentía bien estar en su cuerpo, era como una extrañeza que no reconocía en su mente, pero que su cuerpo sí lo hacía. Estaba encantado de estar violándose este cuerpo. Así que él gruñó con fuerzas, gimiendo de buena cuenta cuando podía, sabiendo que el orgasmo estaba cerca, en vista que estaba tan bebido, que no podría controlar su libido. Sería humillante terminar así de rápido, pero realmente no estaba en sus plenas facultades. Ahora era solamente una bestia que quería satisfacer un deseo carnal primordial y luego todo sería como sino hubiera pasado nada. Por eso siguió entrando y saliendo de ese cuerpo, apretándolo fuerte contra el coche para que no se le ocurriera escapar mientras él lo estaba pasando tan bien. Porque era lo único que le importaba, su propio placer y el de nadie más. Nadie que no sea él debería de disfrutar esta noche. Sus caderas se movían con tal rapidez que estaba meciendo el coche, haciéndolo rechinar, mientras que empujaba cada vez más adelante el cuerpo de la princesa. Probablemente mañana tendría marcas en todo el torso y piernas, por culpa de su tratamiento bruto, pero eso no sería nada comparado con las lesiones que aguantaría gracias a cómo se lo estaba violando ahora mismo. En fin, no era como si le importaba, no volvería a verlo después de esto.

Entonces empujó un poco más, sin piedad, usando la sangre como lubricante. Hasta que propinó un fuerte y profundo gruñido, cuando sus bolas se contrajeron y de a poco comenzó a dejar salir todo el semen de su pene, para que este vaya a parar en el culo del otro, acumulándose allí junto a la sangre que ya tenía dentro. Era demasiado lo que estaba saliendo, no sabía por qué, aun que en su mente sabía que porque era que, más allá de todo, esta cosa caprichosa y arrogante le pareció atractivo desde que lo vio y además de la lección que quiso darle, también quiso marcarlo como suyo con este acto tan vil, porque le gustaba. Todo su semen salió a medida que le daba profundas embestidas, quedándose en su interior con cada cinta blanca que salía, hasta que todo se terminó y Vincent quedó sin fuerzas, apoyando sus manos a cada lado del coche, para encontrar estabilidad, en vista que todo su cuerpo le estaba temblando gracias al orgasmo tan intenso que acababa de tener. Esperó allí por alrededor de tres minutos, notando que el otro estaba muy quito. Jáh. Debería estar muy humillado por sentir todo su semen en su interior, por eso estaba quieto como estatua. No le importó, eso era lo que buscaba. De a poco fue saliendo del cuerpo del tipo, produciendo un sonido muy mojado cuando finalmente estuvo afuera, viendo con satisfacción la sangre que había corrido por sus piernas antes y ahora lo que podía ver unida a ese líquido rojo era su semen, creando un bonito color rosado. Se pasó la lengua por los labios y de puro cabrón que era, tomó algo de ese semen y se lo puso en la cara a la princesa, haciendo que este reaccionara violentamente entonces.

―Ahora has sido marcado para siempre por mí ―dijo Vincent en tono formó, limpiándose con una mano un poco su pene, antes de metérselo en los pantalones. La princesita intentó moverse un poco, pero por lo visto el dolor que tenía en el culo era demasiado como para que pudiera darse vuelta y tomar venganza por lo que acababa de hacer. No que pudiera ponerle alguna vez una mano encima, teniendo en cuenta que Vincent era mucho más alto y pesaba seguramente el doble que él. Negó con la cabeza y luego se dio vuelta para mirar hacia ambos lados. Perfecto, nadie había sido testigo del acto asqueroso que acababa de cometer, así que seguramente podría vivir con ello. Esta princesa era demasiado orgullosa como gritar al mundo que fue violado y que quería meterlo a la cárcel, estaba seguro de ello, así que no tenía miedo. Le dio una nalgada en su culo sólo por ser más cruel de lo que ya había sido y tuvo la satisfacción de escucharlo gemir de dolor. Se agachó entonces hasta quedar al lado de su oído y le agarró con fuerzas del cabello―. Espero que esto quede entre nosotros, princesa. No creo que quieras que todo el mundo se entere que fuiste violado y humillado, ¿cierto? ―Le lamió un lado de la cara, justo al lado de donde antes puso su semen, antes de soltarlo. ―Nos vemos, espero que hayas disfrutado. ¿Quién sabe? A lo mejor nos encontramos en el futuro y puedo decidir tener segunda ronda contigo, uno nunca sabe ―Se rió después de él y terminó por soltarlo, antes de meterse las manos en los bolsillos y terminar yéndose hasta silbando, lo más feliz de la vida. Cuando se le pasara la borrachera y comprendiera realmente lo que acababa de hacer, toda esta felicidad se convertiría en culpa y amargura.

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Re: I just want a relaxing time [Privado]

Mensaje por Kim Hee Chul el Miér Jul 24, 2013 3:41 am

El dolor de su cuerpo se había incrementado pero nada se comparaba con el dolor de su orgullo, estar siendo ultrajado de esa manera por este perro ebrio y sin cerebro, no sabía que le dolía más. Ya no podía más, sentía que en cualquier momento su cuerpo desfallecería pero no podía permitirse eso, no podía permitirse desmayarse ahora y que le encontrara alguien más después en ese estado, sus lágrimas ardían en sus ojos pero no se atrevía a parpadear por temor a llorar, ya era bastante lamentable su estado. Se repudiaba en esos momentos, no haber hecho nada para impedir semejante acto bárbaro, le daban asco los sonidos que producían ambos cuerpos al chocar, por más que se retorcía no lograba zafarse del agarre que le daba contra el auto, remordía sus labios con fuerza para que su traicionero cuerpo no gimiera bajo el del mastodonte, sus ojos se apretaban con fuerza tratando de imaginar cualquier cosa que no fuera eso pero el dolor estaba ahí, todo era tan real que ni siquiera en su mente podía librarse de esto, quería matarlo, quería apretar su cuello tan fuerte y que no volviera a respirar nunca más aquel que se había atrevido a mancillar su cuerpo y a su mente, le odiaba con todas sus fuerzas y lo que más detestaba era el hecho de que no podría vengarse porque seguramente nunca más lo iba a ver, maldito infeliz.

Sintió como empujó con más fuerza y como entraba más profundo en su interior con ayuda de la sangre que le recorría hasta los muslos, escuchó el gruñido contrario y se tensó por completo abriendo sus ojos y apretando sus dientes para no suplicar “dentro no, dentro no” su mente gritaba esas palabras pero de su boca no salió nada, no servía de nada implorarle a este muro de ladrillos, eso solo lo haría sentir más satisfacción por no tener piedad y no escuchar sus ruegos y no le iba a dar ese gusto, no le daría más placer. Sus lágrimas se derramaron silenciosas cuando sintió la caliente y pegajosa esencia contraria llenarle por completo hasta su vientre, tuvo deseos de vomitar, sentía repulsión hacia lo que estaba sintiendo en su cuerpo, un ardor le recorrió el cuerpo completo al sentir como se mezclaba el semen con su sangre, sus piernas temblaron violentamente sintiendo que no podría mantenerse más en pie, abrió sus ojos mirando los brazos a cada lado del coche, tuvo deseos de estamparle el rostro contra una ventana de este pero su cuerpo no reaccionaba, no tenía fuerzas para nada, de su boca salían suaves jadeos que intentaban recuperarle el aliento, su pecho subía y bajaba agitado por el esfuerzo que estaba haciendo cuando sintió como el embadurnaba un poco de el semen en su rostro – ¡IDIOTA! –- gritó furioso tratando de golpearle pero en esos momentos sus piernas flaquearon y cayó de rodillas contra el suelo sosteniéndose con un brazo mientras agachaba su cabeza dejando que su cabello le cubriera el rostro.

Sintió la furia recorrer su cuerpo cuando le escuchó decir eso, intentó moverse para intentar propinarle un golpe pero su cuerpo no le respondió, el dolor en su cadera era muy fuerte, le ardía su interior y sentía todo su cuerpo magullado, más sus brazos y dónde le había tomado con fuerza, seguramente mañana tendría moretones y marcas por todo su cuerpo, maldición, por más que quisiera olvidar a este bruto en un instante no podría hacerlo con todas esas marcas recordándole esta noche. Apretó sus puños suavemente, no podría decirle a nadie esto, nadie debía de enterarse de lo que le había ocurrido, sería humillante y no era digno de él, así que no podría arriesgarse a denunciarlo, no podía hacer nada y eso le humillaba más. Sintió la nalgada que le propinó a su trasero y gimió de dolor mientras cerraba sus ojos con fuerza al sentir que le cogía por el cabello, abrió sus ojos después y le dedicó una mirada de soslayo, llena de odio, amargura y furia, quería matarlo, ladeó su cabeza intentando escapar de esa lengua que se le aproximaba y cuando le sintió soltarlo agachó su cabeza y comenzó a buscar sus pantalones, se los puso rápidamente mientras le veía alejarse, hizo un esfuerzo sobre humano que nunca se había imaginado ser capaz de hacer y se detuvo un taxi, le dio la dirección de su departamento y espero llegar a casa, una parte de su mente rogaba por encontrar de nueva cuenta a ese maldito para poder regresársela.

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